[[REEMPLAZAR-IMAGEN: diseño propio — fuente original: foto de un portaaviones estadounidense en el Golfo Pérsico durante operaciones militares, referenciada en cobertura de CNN]]

El Ejército de Estados Unidos confirmó este sábado la muerte de dos militares y la desaparición de un tercero tras ataques con misiles iraníes contra bases en Jordania, marcando las primeras bajas estadounidenses en el conflicto con Irán desde marzo, cuando terminó la fase más intensa de los bombardeos que en febrero mataron al líder supremo iraní y a numerosos funcionarios. El anuncio llega en el séptimo día consecutivo de ataques entre ambos países desde que Washington lanzó una nueva ronda de bombardeos, con el Comando Central estadounidense confirmando que las operaciones buscan “seguir degradando las capacidades militares de Irán”, sin ofrecer más detalles sobre los objetivos específicos.

La escalada actual comenzó cuando el presidente Trump declaró, al margen de la cumbre de la OTAN, que el acuerdo de cese al fuego con Irán —una tregua frágil firmada apenas el mes pasado— estaba “terminado”, calificando a sus contrapartes iraníes de “escoria” y “gente enferma”. Esa misma noche, Estados Unidos incrementó la intensidad de sus ataques hasta alcanzar 90 objetivos en una sola jornada. Irán respondió atacando embarcaciones comerciales en el Estrecho de Ormuz y, en los días siguientes, expandió sus ataques contra países aliados de Washington en la región —Jordania, Omán, Kuwait y Qatar, donde un niño resultó herido por metralla de un ataque interceptado—, además de un ataque que mató a nueve combatientes de un grupo kurdo-iraní en Irak.

Este sábado, Teherán fue más allá de la escalada militar: anunció formalmente que ya no buscará implementar el memorando de entendimiento alcanzado con Washington el mes pasado, y el nuevo líder supremo de Irán describió la firma del presidente Trump en ese acuerdo como “sin ningún valor”. Es la primera vez desde el inicio de esta fase del conflicto que Irán abandona explícitamente, y no solo de facto, el marco diplomático que ambos países habían negociado.

Por qué esto importa más allá del frente militar: la escalada ya está presionando al alza los precios del petróleo, que superaron los 80 dólares por barril esta semana, añadiendo presión inflacionaria justo cuando la Reserva Federal evalúa si debe subir las tasas de interés este año pese al dato de inflación de junio, que había salido más frío de lo esperado. Para las familias hispanas que ya sienten el peso combinado de aranceles más altos y el impuesto a las remesas, un conflicto que empuja el precio de la gasolina y la energía representa una tercera fuente de presión sobre el presupuesto del hogar, sin que exista todavía una fecha clara de cuándo —o si— las partes lograrán regresar a una tregua real.