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El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, lanzó esta semana “El Chisme Oficial de NYC”, un canal de WhatsApp que en apenas 24 horas ya superaba los 1.300 suscriptores, acompañado de la reactivación de la cuenta oficial de Instagram de la Alcaldía en español. El nombre juega con una palabra que cualquier hispanohablante reconoce de inmediato —el chisme, ese rumor que “alguien escuchó de alguien que lo escuchó de otra persona”— pero el contenido que promete entregar es exactamente lo opuesto: información oficial verificada sobre vivienda, inmigración, empleo, salud y alertas de emergencia, directamente en el teléfono de los neoyorquinos que hablan español en casa.

Detrás de la campaña simpática hay un diagnóstico serio que estudios académicos llevan años documentando. Investigaciones de Nielsen, Brookings Institution y la revista PNAS Nexus coinciden en un hallazgo incómodo: los hispanos que consumen información principalmente a través de redes sociales en español tienen una probabilidad significativamente mayor de creer narrativas falsas relacionadas con migración, procesos electorales o salud pública, en gran medida porque las plataformas digitales han destinado, durante años, muchos menos recursos a verificar contenido en español que en inglés. Esa brecha se agravó, según el mismo análisis, después de que compañías como Meta anunciaran a inicios de 2025 la eliminación de sus programas de verificación de datos con terceros.

Para comunidades migrantes —incluida la venezolana y la cubana, no solo la mexicana o centroamericana que domina numéricamente en Nueva York— esta vulnerabilidad informativa no es un problema abstracto: organizaciones como Factchequeado han documentado cómo cadenas de WhatsApp con información falsa sobre supuestos operativos de inmigración, beneficios públicos inexistentes o procedimientos legales incorrectos provocan que miles de personas tomen decisiones basadas en el miedo, no en información real. Una cadena falsa sobre una redada puede hacer que alguien falte a su trabajo o a una cita médica; una desinformación sobre un trámite migratorio puede llevar a alguien a perder una fecha límite real por seguir un consejo inventado.

La estrategia de Mamdani de usar precisamente WhatsApp —la aplicación que más rumores infundados propaga entre la comunidad latina, según reconoce la propia campaña— para combatir ese mismo problema es, en cierto sentido, una apuesta por pelear en el terreno donde la batalla realmente se está dando, en lugar de esperar que la gente migre hacia canales oficiales menos usados. El dato del censo respalda la magnitud de lo que está en juego solo en Nueva York: el 37% de los inmigrantes de la ciudad provienen de América Latina, y casi la mitad de la población de cinco años o más habla en casa un idioma distinto al inglés.

Para cualquier ciudad o comunidad hispana en otras partes de Estados Unidos, esta iniciativa neoyorquina funciona como un caso de estudio replicable: no se necesita una campaña costosa de comunicación tradicional para llegar a la comunidad hispana con información confiable, se necesita estar presente en la plataforma que esa comunidad ya usa todos los días, con un tono que reconozca su propia cultura comunicacional en lugar de imponerle un lenguaje institucional distante. Si el modelo funciona y logra medirse en resultados concretos —menos pánico infundado, más gente accediendo a recursos reales— es probable que otras ciudades con población hispana significativa empiecen a explorar versiones propias de la misma idea.