El martes 15 de septiembre, el Senado de Estados Unidos votó la moción de cloture sobre la Clarity Act, formalmente el Digital Asset Market Clarity Act (H.R. 3633), y no alcanzó los 60 votos necesarios para avanzar. El resultado fue de 50 a 49, diez votos por debajo del umbral requerido. Es el desenlace del evento que documentamos como parte de nuestro calendario cripto semanal, cuando señalamos que esta votación coincidía exactamente con la reunión de la Fed que culminó al día siguiente con la primera alza de tasas en tres años.
Lo que hay que precisar sobre lo que realmente falló
Conviene ser preciso sobre el alcance de este resultado. El Senado no celebró una votación final de aprobación o rechazo del proyecto: lo que fracasó fue la moción procesal para avanzar con su consideración en el pleno. La Cámara de Representantes ya había aprobado esta legislación en julio de 2025, y el Comité Bancario del Senado la había aprobado por 15 votos contra 9 en mayo de 2026, enviándola al pleno. Pese a que el texto final incorporó, según sus propios autores, 126 cambios sustanciales solicitados por legisladores demócratas, en materia de ética, finanzas descentralizadas, protección de desarrolladores y supervisión, el acuerdo no logró superar este primer gran obstáculo procesal.
Quiénes rompieron filas
El resultado se dio por la oposición unánime del bloque demócrata, a la que se sumaron varios republicanos: Jerry Moran, Josh Hawley y Thom Tillis, con una cuarta defección que distintas fuentes atribuyen a Susan Collins o a Rand Paul, según el medio consultado.
El discurso que marcó la sesión
La senadora Elizabeth Warren protagonizó uno de los momentos más recordados de la votación, con un discurso de más de diez minutos desde el pleno pidiendo el voto en contra. Warren argumentó que Trump y su familia “amasaron 1,400 millones de dólares” de sus emprendimientos cripto solo en 2025, una cifra que, según ella, superó lo que ganó cualquier empresa cripto que cotiza en bolsa en Estados Unidos durante ese mismo año. Es el mismo tipo de crítica que documentamos hace unos días al reportar sus declaraciones sobre Trump como “el primer presidente en ser dueño de un banco”.
La advertencia que llega directamente del regulador
Quizás la señal más relevante para entender por qué este fracaso importa viene del propio presidente de la Comisión de Bolsa y Valores (SEC), Paul Atkins. Según reportó iProUP, Atkins declaró que las nuevas normas sobre criptomonedas y las exenciones de registro que la SEC ha ido implementando por su cuenta no serán duraderas sin una ley que las sustente. Es una admisión, desde dentro del propio regulador, de que el actual marco de supervisión cripto en Estados Unidos descansa sobre bases administrativas temporales, no sobre legislación firme.
El vacío legal de fondo que esta ley buscaba resolver
Como explicó un análisis de Carlos López Jones, el problema estructural que la Clarity Act intentaba delimitar sigue exactamente igual que antes: cuando surgen litigios por incumplimiento de contratos o fraudes relacionados con criptomonedas, el poder judicial divide los casos según cada juzgador, sin un criterio uniforme sobre si la competencia corresponde a la Comisión de Bolsa y Valores o a la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas (CFTC). Ese vacío, que la ley buscaba cerrar, regresa ahora al mismo limbo jurisdiccional de antes.
Por qué Bitcoin no se desplomó más de lo esperado
Documentamos que Bitcoin cotizaba en 76,989 dólares el 15 de septiembre, con una caída de apenas 0,82% en 24 horas. La reacción moderada tiene una explicación técnica: la firma Galaxy ya había reducido al 10% la probabilidad de aprobación en 2026, desde el 75% que estimaba en mayo. El mercado venía descontando este fracaso desde hacía semanas, y el interés abierto en futuros ya había retrocedido 13,5% antes de la votación, señal de que los operadores cerraron posiciones y retiraron riesgo de forma anticipada.
Lo que viene ahora: el limbo hasta, al menos, 2027
Según el análisis de López Jones, es altamente probable que no se presenten nuevas mociones sobre este tema durante lo que resta del año, e incluso durante el resto del actual mandato de Trump. El motivo: el Congreso se dirige ahora hacia las elecciones legislativas de noviembre, y después hacia el período conocido como “lame duck”, donde los senadores salientes permanecen en el cargo hasta enero, en un contexto donde el trabajo legislativo suele volverse más lento o caótico. Es la misma fecha electoral del 3 de noviembre que hemos venido documentando como eje de buena parte de las decisiones políticas de esta administración durante las últimas semanas.
Para quienes operan o invierten en criptomonedas dentro de Estados Unidos, la conclusión práctica es esta: el marco regulatorio seguirá dependiendo, por tiempo indefinido, de normas administrativas de la SEC y la CFTC que su propio presidente ya advirtió que no tienen garantía de permanencia, en lugar de una ley del Congreso que ofreciera reglas estables y predecibles. Este análisis no constituye asesoría financiera ni una recomendación de inversión.
