[[REEMPLAZAR-IMAGEN: foto genérica de trabajadores latinos en construcción o comercio en EE.UU. — buscar imagen libre de derechos]]
Los latinos generaron 4,4 billones de dólares para la economía de Estados Unidos en 2024, una cifra que, si se midiera como la de un país independiente, la convertiría en la cuarta economía más grande del mundo, por delante de Japón, según el informe anual sobre el PIB latino elaborado por investigadores de UCLA y California Lutheran University. Es un dato que se ha vuelto viral, y con razón: refleja el peso cada vez mayor de trabajadores, empresarios y consumidores hispanos en prácticamente todos los sectores de la economía estadounidense.
El crecimiento detrás de esa cifra tiene una explicación que contradice una idea muy extendida en el debate político actual sobre inmigración: según los propios investigadores, el principal motor de esta expansión no es la inmigración, sino el crecimiento natural de la población latina ya establecida en el país —es decir, los nacimientos por encima de las defunciones—, que aumentó en 3,2 millones de personas entre 2020 y 2024, mientras que ese mismo indicador cayó entre la población no latina. La fuerza laboral latina creció 5,5% en 2024, el aumento más sólido jamás registrado, superando en 4,2 puntos porcentuales al crecimiento de la fuerza laboral no latina, y el número de latinos con título universitario aumentó 144,5% entre 2010 y 2024, más del triple que el resto de la población.
Pero el propio título del informe de Infobae sobre estos datos resume la parte que menos se ha viralizado: “esa riqueza no llega a la mayoría de las familias”. El PIB latino mide la producción económica total generada por esta comunidad, no cómo se distribuye ese ingreso entre los hogares. Buena parte de esa producción proviene de sectores como restaurantes, construcción, transporte, limpieza y comercio minorista —trabajos esenciales pero, en muchos casos, mal remunerados en relación con el valor económico que generan—, lo que explica por qué un crecimiento tan extraordinario en el agregado no necesariamente se traduce en una mejora proporcional en el ingreso familiar promedio de los hogares latinos.
Los propios investigadores anticiparon, además, una advertencia importante de cara a los próximos informes: las políticas antiinmigrantes y de deportación de la administración Trump podrían empezar a reflejarse en una desaceleración del PIB latino correspondiente a 2025, precisamente en el momento en que esta comunidad muestra el crecimiento más dinámico entre las principales economías del mundo, superando incluso a India y China en velocidad de expansión desde la pandemia.
Para cualquier persona o negocio latino en Estados Unidos, esta cifra tiene un valor que va más allá del orgullo comunitario que genera: es una herramienta de negociación real frente a instituciones financieras, políticas públicas y decisiones de inversión. Un sector económico del tamaño de la cuarta potencia mundial tiene, en teoría, el peso suficiente para exigir mejores condiciones de crédito, representación política proporcional a su aporte, y políticas que no traten a la comunidad latina como un grupo vulnerable que recibe beneficios, sino como el motor de crecimiento que las propias cifras demuestran que es.