Mientras en el hotel Meliá de Caracas avanza la tercera ronda de diálogo entre el gobierno de Delcy Rodríguez y un sector de la oposición, María Corina Machado eligió otro escenario: la calle.
El Comando Con Venezuela, la plataforma de Machado y Edmundo González Urrutia, convocó a una movilización nacional para el jueves 22 de octubre. “¡Este 22 de octubre, todos a la calle!”, publicó en redes. Los puntos de encuentro se anunciarán en las próximas horas, en “cada rincón” del país.
La exigencia: una fecha
La demanda es una sola: una fecha firme para las elecciones presidenciales, a más de nueve meses de la captura de Nicolás Maduro.
La imagen de la convocatoria sugiere el 24 de julio de 2027, una fecha que propuso el senador estadounidense Bernie Moreno y que respalda Vente Venezuela, el partido de Machado. Delcy Rodríguez ha dicho que habrá elecciones, pero sin fecha. Su hermano Jorge Rodríguez, jefe de la delegación oficialista en el diálogo, dice que serán “dentro del período constitucional”.
Organizaciones de la sociedad civil sostienen que el mandato interino de Rodríguez venció a los seis meses y que ya deberían haberse convocado nuevas elecciones.
Fuera de la mesa
Machado, que está fuera de Venezuela, reclamó un lugar en el diálogo y dijo que Washington no la incluyó. El Departamento de Estado respondió que su partido fue invitado y que Machado tiene todo el derecho de entrar a su país cuando quiera.
Machado aseguró que volverá “antes de lo que se imaginan”. También dejó definiciones de lo que sería su gobierno: los contratos petroleros que cumplan con la ley venezolana “serán respetados”; el empresario Alejandro Betancourt, a quien acusó de “corrupción obscena”, no sería un socio viable; y propuso una comisión de la verdad independiente para documentar los testimonios de las víctimas y ofrecer reparaciones. “La gente exige justicia, y eso es absolutamente legítimo”, dijo.
Dos caminos
El 27 de septiembre, el Comando ya había organizado caravanas en todo el país, excepto en Caracas, para exigir su regreso. La convocatoria del 22 de octubre es más ambiciosa: busca mostrar que la presión por elecciones no depende de quién se siente en la mesa.
La pregunta es si ambos caminos, el del diálogo y el de la calle, terminan llevando al mismo lugar. Esta semana, la marcha de maestros y jubilados hacia Miraflores fue frenada por la policía a media cuadra. El 22 se verá cómo responde el gobierno a una movilización nacional.
