Un consorcio de 140 empresas de los sectores bancario, tecnológico y de pagos —entre ellas Visa, Mastercard, Stripe y Coinbase— respalda el lanzamiento de Open USD (OUSD), una nueva stablecoin indexada al dólar que, según un análisis reciente de la firma de investigación CoinShares, representa la mayor amenaza que ha enfrentado hasta ahora el dominio de USD Coin (USDC), la segunda stablecoin más grande del mercado con una capitalización cercana a los 73,000 millones de dólares. La diferencia estructural que preocupa a Circle, la empresa emisora de USDC, es el modelo de negocio: Open USD compartiría los ingresos por reservas con sus socios del consorcio, en vez de que una sola empresa se quede con ese margen —un incentivo directo para que gigantes de pagos como Visa y Mastercard impulsen su adopción de forma agresiva si el proyecto efectivamente se lanza este año.

El anuncio, hecho a finales de junio, coincide con el aniversario de la Ley Genius, la legislación que el año pasado estableció por primera vez un marco regulatorio federal claro para las stablecoins en Estados Unidos —un ecosistema donde actualmente compiten unas 140 monedas digitales atadas al dólar, con una capitalización combinada que supera los 312,000 millones, según datos de DeFiLlama. Actualmente, USDT de Tether domina ese mercado con más de 140,000 millones en circulación, seguido de USDC. Open USD todavía no se ha lanzado formalmente y, según reportes de CriptoNoticias, carece de piezas críticas de infraestructura necesarias para operar a la escala de sus competidores establecidos.

Por qué esto importa más allá del debate técnico entre stablecoins: para millones de personas en Venezuela, México, Centroamérica y el resto de Latinoamérica, las stablecoins ya no son un instrumento de especulación sino la forma más rápida y barata de mover dinero entre Estados Unidos y sus países de origen, sin pasar por bancos tradicionales ni comisiones de casas de cambio. El economista venezolano Asdrúbal Oliveros fue explícito al respecto: si Open USD logra escalar de verdad, más competencia en ese mercado se traduciría directamente en remesas y envíos más baratos, y en mejor acceso a dólar digital para los usuarios finales —el mismo tipo de beneficio que hoy depende casi por completo de USDT en países como Venezuela, donde esa stablecoin funciona como la referencia real del tipo de cambio, muy por encima del dólar oficial.

Lo que queda por verse es si Open USD logra resolver los mismos problemas de infraestructura y liquidez que hoy mantienen a USDT como la opción dominante en los mercados P2P de la región, o si termina siendo, como advierte Oliveros, una promesa de competencia que nunca llega a escalar lo suficiente como para mover la aguja en el bolsillo de la familia que recibe la remesa cada mes.