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Trump obtuvo ganancias superiores a los 1.000 millones de dólares en criptomonedas durante su primer año de regreso a la presidencia, según reportó CNN a partir de su declaración financiera. En el otro extremo de esa misma operación, casi un millón de personas que compraron su memecoin $TRUMP perdieron en conjunto 3.800 millones de dólares, de acuerdo con un análisis de la firma Nansen basado en transacciones públicas de blockchain citado por The New York Times. El token, que llegó a cotizar en 75,35 dólares, vale hoy apenas 1,69 dólares: una caída de casi 98%.

La razón por la que Trump ganó dinero mientras la inmensa mayoría de sus propios inversores lo perdían no es casualidad ni buena suerte: está en la estructura misma del negocio. El acuerdo detrás de $TRUMP le garantizaba comisiones por cada transacción, es decir, ganaba dinero cada vez que alguien compraba o vendía el token, sin importar si el precio subía o bajaba. A eso se suma que entidades afiliadas a Trump retienen el 80% de los 1.000 millones de tokens emitidos, con un esquema de liberación programada de unos 900.000 tokens diarios durante tres años, lo que le aseguraba un flujo constante de nuevos ingresos independientemente del desempeño del mercado.

Trump también promovió activamente el token desde su propia cuenta de Truth Social, incentivando a sus seguidores a comprarlo, y organizó en mayo de 2026 una cena de gala en Mar-a-Lago como recompensa exclusiva para los 220 principales tenedores de $TRUMP, con acceso VIP reservado para los 25 mayores inversores. Casi dos de cada tres personas que compraron esta memecoin terminaron perdiendo dinero, según el análisis de Nansen, mientras quienes pagaron lo suficiente para entrar al círculo de mayores tenedores obtuvieron, como mínimo, una cena con el presidente de Estados Unidos.

Este patrón no se limita al memecoin personal: Trump también cofundó junto a sus hijos Eric y Donald Trump Jr. la firma World Liberty Financial, cuyo token asociado ($WLFI) también sufrió caídas significativas de valor, mientras generaba comisiones similares para la familia. Y en un episodio que conecta directamente estos negocios con el uso del poder presidencial, Trump indultó a Changpeng Zhao, fundador de Binance, la plataforma de intercambio de criptomonedas más grande del mundo, quien había sido condenado por delitos de blanqueo de dinero.

Para cualquier persona que compró $TRUMP esperando beneficiarse del ascenso político de su creador, la lección de este caso es dura pero clara: la estructura del negocio estaba diseñada para que el presidente ganara dinero de manera prácticamente garantizada, mientras el riesgo real de pérdida recaía casi por completo sobre los compradores comunes. Es, en esencia, el mismo patrón que ha caracterizado buena parte de los negocios personales de Trump durante su segundo mandato: acceso privilegiado y ganancias aseguradas para él y su círculo cercano, mientras el riesgo se traslada hacia quienes creyeron estar invirtiendo junto a él, no financiando, sin saberlo, sus propias ganancias.