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El gobierno de Estados Unidos lanzó oficialmente el 4 de julio el programa Cuentas Trump, un esquema de ahorro e inversión que depositó un aporte inicial único de 1,000 dólares en más de 500,000 cuentas a nombre de niños estadounidenses, como parte de las celebraciones por el 250 aniversario de la independencia del país. Trump anunció la medida desde el Despacho Oval, vinculándola directamente con lo que describió como un periodo de fuerte crecimiento industrial en el país.
El funcionamiento es relativamente sencillo: cualquier bebé nacido entre el 1 de enero de 2025 y el 31 de diciembre de 2028, que sea ciudadano estadounidense con número de Seguro Social, califica para recibir el bono inicial de 1,000 dólares financiado por el Tesoro. Los padres, tutores legales, abuelos o hermanos mayores pueden abrir la cuenta —conocida técnicamente como cuenta 530A— a través del portal oficial TrumpAccounts.gov, completando el formulario IRS 4547. El dinero se invierte automáticamente en fondos indexados que replican el S&P 500, con comisiones anuales que no pueden superar el 0,10% del saldo, y queda bloqueado hasta que el menor cumpla 18 años, momento en que solo podrá usarse para fines específicos como comprar una vivienda o pagar estudios. Además del depósito inicial del gobierno, cualquier adulto puede aportar hasta 5,000 dólares anuales adicionales.
Para las familias latinas con hijos nacidos en Estados Unidos en este rango de fechas, el trámite es gratuito y no requiere ningún aporte propio para recibir el bono inicial, lo que lo convierte en un beneficio de fácil acceso independientemente del nivel de ingresos familiar. Hasta la fecha se han abierto más de 6 millones de cuentas, aunque solo 1,4 millones de esos menores califican para recibir la contribución federal de 1,000 dólares en esta etapa piloto.
Pero antes de inscribirse pensando que se trata de un beneficio sin ningún costo de oportunidad, vale la pena conocer la crítica que organizaciones y analistas han planteado desde que se anunció el programa: las Cuentas Trump fueron creadas bajo la misma ley —la One Big Beautiful Bill Act de 2025— que recortó programas como Medicaid y la asistencia alimentaria SNAP, de los que dependen muchas familias de bajos ingresos para necesidades inmediatas, no para un fondo de inversión que solo se puede tocar dentro de 18 años. El propio secretario del Tesoro, Scott Bessent, describió las cuentas como un “fondo para días de lluvia”, pero los críticos señalan que esa metáfora no ayuda a una familia que enfrenta hambre o falta de atención médica hoy mismo. Además, como el mecanismo permite aportes adicionales de hasta 5,000 dólares anuales, las familias con más capacidad económica van a acumular beneficios compuestos mucho mayores con el tiempo que las familias sin margen de ahorro, ampliando en la práctica la brecha de riqueza en lugar de reducirla.
La recomendación práctica para cualquier familia elegible es simple: inscribirse cuanto antes en el portal oficial —evitando enlaces no verificados que puedan ser fraudulentos— para asegurar el bono inicial de 1,000 dólares, que no cuesta nada solicitar. Pero conviene hacerlo con los ojos abiertos sobre qué tipo de programa es realmente este: una herramienta de acumulación de patrimonio a muy largo plazo, no una red de protección para las necesidades económicas del presente.