En el programa de hoy, Kevin Rondón abordó el escándalo que sigue creciendo en Washington sobre el destino del dinero venezolano bajo custodia estadounidense, ampliando lo que documentamos hace unos días sobre la respuesta de “No” que dio el secretario del Tesoro, Scott Bessent, ante una pregunta directa del Congreso.

La cifra confirmada: más de $13,000 millones

Según una investigación del Financial Times, Estados Unidos ha recaudado más de 13,000 millones de dólares por la venta de petróleo venezolano desde enero, cuando Washington asumió el control de las exportaciones tras la captura de Nicolás Maduro. El propio Trump confirmó esta cifra a bordo del Air Force One a finales de julio, y cuando le preguntaron directamente a dónde iba ese dinero, respondió de forma evasiva: primero dijo que serviría para “administrar el país”, y luego agregó que los fondos “pueden ir al Ejército”, aunque aclaró que esa decisión requeriría aprobación del Congreso.

No es solo petróleo: Bessent también admitió la custodia de oro

Lo que se conoció esta semana, y que amplía considerablemente el alcance del escándalo, es que Bessent reconoció ante el Congreso que Estados Unidos administra no solo activos petroleros, sino también oro venezolano. La controversia salpicó además los contratos de comercialización otorgados a firmas intermediarias como las multinacionales suizas Trafigura y Vitol para la gestión de estos hidrocarburos y metales preciosos, así como la participación directa del Pentágono y de figuras políticas conectadas con el Departamento de Estado.

El contraste que más indigna: lo que realmente recibió Venezuela

Mientras Washington acumula esa cifra, el propio gobierno de Delcy Rodríguez habilitó un portal web para que los venezolanos pudieran rastrear el ingreso de esos recursos al país. Hasta la fecha, ese portal solo registra una transferencia de 300 millones de dólares, correspondiente a una venta extraordinaria de fueloil en marzo. El secretario de Estado, Marco Rubio, ha asegurado que los fondos están depositados en una cuenta de Citibank y son auditados por KPMG, y que hasta abril se habrían desembolsado unos 3,000 millones de dólares para gastos dentro de Venezuela, una cifra que, incluso de ser exacta, deja sin explicación la mayor parte de los 13,000 millones recaudados.

Por qué esto es más grave considerando los terremotos de junio

El contexto que hace este vacío de transparencia todavía más grave es el de la reconstrucción tras los terremotos del 24 de junio, cuyos daños materiales la ONU valoró en unos 37,000 millones de dólares. Estados Unidos aprobó apenas 386 millones de dólares en ayuda de emergencia para esa catástrofe, una cifra minúscula frente a los más de 13,000 millones que ya controla del propio petróleo venezolano.

Lo que denuncia el Congreso

El congresista demócrata Joaquín Castro fue categórico al describir la situación ante el Financial Times: “la invasión de Venezuela por parte de Trump ha girado en torno al petróleo, el poder y la corrupción desde el principio, con miles de millones de dólares en ingresos petroleros venezolanos controlados por la administración Trump sin transparencia ni salvaguardias”. Castro agregó que el Congreso está siendo “mantenido en la ignorancia” sobre el destino real de estos fondos.

Por qué esto conecta con todo lo que hemos venido documentando

Este episodio se suma directamente a la lista de vacíos sin explicar del acuerdo petrolero que hemos venido siguiendo en esta serie: la contradicción entre 100 años y 25 años de concesión, el 35% real de participación estadounidense en NABEP, y ahora, la confirmación de que ni siquiera el propio Secretario del Tesoro puede garantizar bajo juramento que ese dinero no está terminando en manos de ciudadanos estadounidenses, mientras Venezuela recibe, según sus propios registros oficiales, menos de 3% de lo que Washington ya recaudó.