Kevin Rondón condujo este sábado la primera transmisión en vivo con los cinco economistas que participan regularmente en el canal, Román Sastre, Aldrin Villalobos, Adalberto Alvarado y Oswaldo Leal, en un formato que, por primera vez, dejó de sentirse como una serie de entrevistas individuales para convertirse en lo que realmente buscaban: un espacio de debate real entre ellos.

El tema central fue el acuerdo petrolero entre Estados Unidos y Venezuela que hemos venido documentando en esta serie desde su anuncio a finales de agosto. Y el programa dejó al menos tres hallazgos que merecen quedar registrados con precisión.

La reserva estratégica como propaganda electoral, pero el problema de fondo sigue intacto

El primer punto que se expuso fue que Estados Unidos está utilizando el acceso al petróleo venezolano como parte de su propaganda de cara a las elecciones legislativas de mitad de mandato de noviembre. Pero, según coincidieron los economistas, en la práctica sigue vigente exactamente el mismo problema que el propio director ejecutivo de ExxonMobil planteó en la primera reunión con petroleras en enero, cuando calificó a Venezuela como “no invertible”: sin legitimidad institucional ni garantías jurídicas claras, no hay inversión real que se sostenga en el tiempo.

El caso Betancourt, explicado como una salida técnica a un problema político

Se discutió también el papel de Alejandro Betancourt y su empresa NABEP en el acuerdo. La lectura que se debatió en el programa es que su participación funciona como una vía para que Washington acceda a los activos petroleros sin tener que negociar directamente, en apariencia, con el propio gobierno de Delcy Rodríguez. El diagnóstico político que se planteó es directo: ese gobierno funciona hoy como instrumento de Estados Unidos, precisamente porque Washington mantiene sobre él una presión económica y política que no le deja margen real de maniobra propia.

El detalle que surgió sobre el cálculo de tiempos

Uno de los participantes planteó que el propio gobierno de Delcy Rodríguez podría estar calculando resistir hasta que termine el mandato de Trump, con la expectativa de que las presiones actuales se relajen con un cambio de administración en Washington. Es una hipótesis que se quedó abierta en el debate, sin consenso entre los cinco sobre su probabilidad real.

El dato que desmonta la narrativa de inversión: los $7,000 millones de Chevron

El hallazgo más contundente del programa fue este: Chevron anunció que invertirá 7,000 millones de dólares en Venezuela, una cifra que ha circulado ampliamente como señal de confianza renovada en el país. Pero los economistas aclararon un matiz que cambia por completo la lectura de esa cifra: no se trata de capital nuevo entrando al país, sino de la reinversión de las propias ganancias que Chevron ya genera con los cerca de 300,000 barriles diarios que produce actualmente en territorio venezolano. Es decir, no es dinero fresco llegando desde afuera; es una porción de lo que la empresa ya extrae, quedándose dentro del mismo negocio.

El dato que confirma la desconexión entre el discurso y la economía real

A esto se sumó una cifra del propio Banco Central de Venezuela: el peso del sector petrolero dentro del Producto Interno Bruto del país se redujo poco más de dos puntos porcentuales, según los datos oficiales más recientes. Es un dato que, según se discutió en el programa, contradice directamente la narrativa de un renacimiento petrolero inminente que ha acompañado la cobertura del acuerdo desde su anuncio.

En conjunto, el programa ofreció exactamente el tipo de escrutinio que hemos venido aplicando en esta serie sobre el acuerdo petrolero: verificar cada cifra oficial antes de darla por buena, y distinguir con precisión entre lo que se anuncia y lo que efectivamente ocurre en los números.