Cerramos la primera semana completa del calendario cripto semanal con Bitcoin defendiendo un nivel técnico que viene sosteniendo desde hace días: la moneda cotizaba este viernes cerca de $64,100, con los alcistas defendiendo ese soporte pese al sentimiento cauteloso que dominó buena parte de la sesión, según datos de FXStreet. El jueves, BTC había roto por encima de la media móvil exponencial de 50 días en $64,670, un nivel técnico que varios analistas consideraban clave para confirmar que el repunte de esta semana tenía piernas propias y no era solo un rebote pasajero.

El dato que definía el rumbo de toda la semana finalmente se publicó hoy: las nóminas no agrícolas de julio mostraron una pérdida neta de 23,000 empleos, muy por debajo de los 80,000 que esperaba el consenso, según el reporte oficial de la Oficina de Estadísticas Laborales que cubrimos en detalle esta tarde en nuestra nota de Economía. Es exactamente el tipo de sorpresa que, según el marco de referencia que veníamos usando toda la semana, favorece a los activos de riesgo como bitcoin: un mercado laboral más débil de lo esperado refuerza las probabilidades de que la Reserva Federal recorte tasas antes de lo previsto, y las tasas más bajas generalmente son un viento a favor para el apetito especulativo. La Bolsa española Estrategias de Inversión confirmó esa lectura en su cobertura de la jornada: los tres principales índices bursátiles estadounidenses “ganan posiciones a pesar del efecto perverso del conflicto sobre la creación de empleo”, precisamente porque el dato débil aleja la expectativa de una postura más restrictiva de la Fed.

El comportamiento institucional durante la semana respalda esa misma narrativa de fondo. Los ETF spot de bitcoin cotizados en Estados Unidos registraron una entrada acumulada de $754.69 millones hasta el jueves, según datos de SoSoValue citados por FXStreet —una cifra que confirma la recuperación del apetito institucional que ya habíamos documentado el jueves, cuando reportamos entradas diarias de $211 millones lideradas por BlackRock. En paralelo, datos de CryptoQuant muestran que las tenencias de las llamadas “ballenas” —los grandes tenedores de bitcoin— han venido aumentando a lo largo del año, con compras concentradas específicamente en las caídas por debajo de los $60,000, una señal de que el capital de más largo plazo sigue viendo esos niveles como una oportunidad de acumulación, no como una señal de alarma.

No todo el panorama de esta semana fue positivo, sin embargo. MARA Holdings, uno de los mayores mineros de bitcoin de Estados Unidos, reportó el jueves resultados del segundo trimestre muy por debajo de lo esperado: una pérdida de $1.60 por acción frente a una expectativa de ganancia de $0.35, con ingresos de $174.9 millones que también decepcionaron al mercado. Fue el tercer trimestre consecutivo de pérdidas para la compañía, que reiteró sus planes de reorientar parte de su capacidad hacia el suministro energético en lugar de depender exclusivamente de la minería —un recordatorio de que, incluso en una semana de recuperación de precio, la rentabilidad de la infraestructura minera sigue bajo presión después de la prolongada caída que bitcoin viene arrastrando desde sus máximos históricos de meses atrás.

Plataformas de análisis on-chain como Glassnode también reportaron esta semana que la actividad de direcciones activas en la red de bitcoin se mantuvo estable pese a la volatilidad del precio, un indicador adicional de que el interés de base en la red no se contrajo durante el compás de espera previo al dato de empleo.

Vale la pena repasar brevemente el arco completo que siguió este calendario a lo largo de la semana, porque es exactamente el tipo de hilo narrativo que buscamos sostener con esta serie: el miércoles, el informe privado de ADP mostró apenas 44,000 empleos creados en julio, muy por debajo de lo esperado, anticipando parte de la debilidad que confirmaría el reporte oficial de hoy. El jueves, bitcoin ya subía a máximos de la semana impulsado por ese mismo optimismo institucional. Y hoy, con el dato oficial confirmado, el mercado tiene finalmente la pieza que le faltaba para terminar de posicionarse de cara a la semana entrante —aunque, como bien señaló FXStreet, las nóminas no agrícolas son “solo un componente dentro de un informe de empleo más amplio”, y factores como la tasa de participación laboral o las ganancias salariales promedio pueden matizar significativamente cómo el mercado interpreta, en los próximos días, un titular que a primera vista parece inequívocamente negativo para la economía pero potencialmente favorable para activos como bitcoin.

El comportamiento de Ethereum durante esta misma semana refuerza la lectura de un mercado cripto que, en conjunto, está recuperando algo de tracción institucional después de un tramo prolongado de debilidad. Como documentamos el jueves, ETH acumula cuatro semanas consecutivas de entradas netas en sus propios ETF, cerrando julio con $365.2 millones —su segundo mejor mes del año—, aunque la moneda todavía arrastra cerca de $1,100 millones en salidas netas acumuladas durante 2026. Esa recuperación relativa, tanto en bitcoin como en ethereum, ocurre en paralelo a un contexto regulatorio que sigue sin resolverse del todo: la Ley CLARITY para criptomonedas continúa estancada en el Senado, y el senador Rick Scott sigue presionando para que se avance antes de que termine el receso de agosto, un desenlace que, de concretarse, probablemente tendría un efecto más duradero sobre la confianza institucional que cualquier dato de empleo puntual.

El oro sigue siendo, en este mismo contexto, el otro gran termómetro de hacia dónde se está moviendo el capital institucional más conservador. Las instituciones adquirieron 288.9 toneladas de oro en el segundo trimestre de 2026, un récord histórico de compras que documentamos hace unos días, y que sugiere que buena parte del capital grande sigue prefiriendo el refugio tradicional frente a bitcoin, incluso en una semana donde el “oro digital” mostró señales claras de fortaleza técnica e institucional. Esa coexistencia —oro en máximos históricos de compras institucionales y bitcoin defendiendo soportes clave con entradas de ETF robustas— es, para varios analistas de mercado, evidencia de que ambos activos están capturando distintos segmentos del mismo apetito por cobertura frente a la incertidumbre macroeconómica, más que compitiendo directamente por el mismo capital.

Por qué esto importa para quien hace trading la próxima semana: el mercado cierra agosto con una narrativa relativamente clara —debilidad laboral que alimenta expectativas de recortes de tasas, respaldada por entradas institucionales sostenidas y acumulación de ballenas en los niveles actuales—, pero esa narrativa todavía no se ha traducido en una ruptura técnica decisiva por encima de las resistencias que veníamos marcando desde el miércoles, en la franja de $64,900 a $65,100. Para el trader que sigue este calendario semana tras semana, el punto de partida del lunes va a ser justamente comprobar si el mercado, ya con el dato de empleo plenamente digerido durante el fin de semana, finalmente confirma esa ruptura o si, por el contrario, la reacción inicial de hoy termina siendo más entusiasmo pasajero que cambio de tendencia sostenido.