Bitcoin abrió el jueves en 63,902.90 dólares, prácticamente plano frente al cierre anterior, y subió con fuerza hasta 64,838.92 dólares hacia las 9 de la mañana, hora del Este, después de que la Reserva Federal confirmara que mantendría las tasas de interés sin cambios por quinta reunión consecutiva. Fue el mismo patrón que ya veníamos observando en la sesión previa: el mercado cripto reaccionando casi en tiempo real a cada palabra de la Fed, más que a cualquier catalizador propio del sector. Para el viernes por la mañana, sin embargo, ese impulso ya se había revertido parcialmente: Bitcoin cotizaba en 63,874.59 dólares, una caída de 618 dólares frente al nivel del jueves, confirmando que el rally post-Fed no logró sostenerse ni 24 horas completas.
Lectura técnica del cierre: el comportamiento de estos últimos tres días —apertura plana el 28, recuperación tibia hacia los $63,900 el 29, salto a casi $65,000 el 30 y devolución de gran parte de esa ganancia el 31— es exactamente el patrón de “hawkish hold” que anticipaba Sean Farrell, jefe de activos digitales de Fundstrat, antes de la reunión de la Fed: el mercado obtuvo la decisión que esperaba (tasas sin cambios), pero el tono de la comunicación —con tres funcionarios internos pidiendo una subida, no un recorte— dejó suficiente cautela como para que los compradores no sostuvieran el nivel más alto de la semana. Ese comportamiento de “compra el rumor, vende la noticia” es clásico en activos de riesgo cuando el resultado ya estaba mayormente descontado por el mercado antes del anuncio.
Lo que revela el flujo de capital, más allá del precio: los ETF de Bitcoin al contado registraron una racha de siete sesiones consecutivas de entradas netas positivas entre el 14 y el 22 de julio, por un total aproximado de 981.2 millones de dólares —una señal saludable de acumulación institucional. Pero esa racha se cortó de forma abrupta a fines de julio, con retiros de 225.1 millones de dólares el 23 de julio y 240.1 millones el 24, revirtiendo buena parte del optimismo reciente. En el acumulado de 2026, los ETF de Bitcoin todavía registran salidas netas por aproximadamente 4,840 millones de dólares, aunque ese déficit se redujo desde los 5,400 millones que se registraban a principios de mes. La lectura para cualquier trader: el capital institucional sigue, en el neto del año, más afuera que adentro, pese a los repuntes puntuales de precio.
Panorama y potencial movimiento hacia adelante: con Bitcoin todavía sin lograr reclamar de forma sostenida el nivel de los 65,000 dólares —la resistencia que ha rechazado varios intentos en las últimas semanas— y con la guerra entre Estados Unidos e Irán escalando hacia lo que Trump mismo describió como “operaciones de combate mayores”, el escenario de corto plazo sigue siendo de alta sensibilidad a titulares geopolíticos más que de una tendencia técnica clara. Un dato que vale la pena vigilar de cerca: si el precio del petróleo, que ya superó los 90 dólares por barril esta semana, sigue subiendo, la lectura de inflación de julio podría acelerar y reducir aún más el margen de la Fed para bajar tasas en su próxima reunión de septiembre —un escenario que, históricamente, no favorece a los activos de riesgo como Bitcoin. Mi lectura, como siempre sujeta a la volatilidad propia del mercado: mientras el precio siga atrapado entre el soporte de los 63,000 y la resistencia de los 65,000, la señal más honesta que puede darse es que el mercado está esperando una noticia —de la Fed, de Irán, o de ambas— antes de comprometerse con una dirección clara.
Nota editorial: este análisis refleja una lectura de mercado con fines informativos y no constituye asesoría de inversión. Los movimientos de precio en criptomonedas son altamente volátiles y cualquier decisión de trading debe evaluarse con gestión de riesgo propia.