El caso de Wilber Rafael Garcés Pérez, el venezolano baleado por un agente de ICE en Austin que hemos venido documentando desde el 20 de septiembre, sumó este martes un nuevo capítulo: el Departamento de Justicia presentó cargos federales en su contra por agredir, resistirse, interferir e impedir la labor de un agente federal, según confirmaron múltiples medios, entre ellos Univision y El Diario NY.

Lo que sostiene la acusación

Según el documento judicial, agentes de la Oficina de Operaciones de Detención y Remoción de ICE detuvieron a Garcés durante un control vehicular, después de verlo salir de un restaurante e identificarlo como una persona con una orden final de deportación ya emitida en su contra. La fiscalía alega que, en lugar de descender del vehículo como se le indicó, Garcés subió la ventana y arrancó, golpeando a un agente con el espejo retrovisor lateral de su camioneta. Un segundo agente afirmó que Garcés intentó embestirlo con el vehículo, motivo por el cual disparó, hiriéndolo en la espalda.

Lo que no cambia: el problema de las cámaras

El agente que efectuó el disparo no portaba cámara corporal. Otro agente presente durante la persecución sí tenía una, pero, según la propia declaración jurada, la apagó mientras perseguían a Garcés. Es el mismo vacío probatorio que documentamos en su momento como parte de las dudas centrales de este caso, y que sigue sin resolverse pese a la presentación formal de cargos.

La pena que enfrenta, y lo que no es todavía

Si es declarado culpable, Garcés podría enfrentar una pena máxima de 20 años de prisión en un centro penitenciario federal. Vale la pena la misma precisión que aplicamos siempre en esta serie: una acusación no equivale a una condena, y el caso deberá continuar su curso ante la justicia federal antes de que exista cualquier determinación de culpabilidad.

Lo que dice su equipo legal

Rochelle Garza, presidenta del Texas Civil Rights Project e integrante del equipo legal de Garcés, describió la situación con una frase que resume la complejidad del momento: “Wilber se encuentra dentro de una red de desafíos legales”. Su defensa insiste en que el gobierno “está jugando con la vida de Wilber”, y mantiene preocupaciones médicas respaldadas por profesionales de la salud sobre el riesgo de sepsis y de inmovilidad prolongada, derivadas de que la bala sigue alojada en su cuerpo sin haber sido extraída, el mismo dato que documentamos hace unos días.

Lo que viene hoy mismo

Garcés Pérez compareció por primera vez el martes ante un tribunal federal en Austin. Tiene programada una audiencia de detención para hoy miércoles, específicamente sobre estos nuevos cargos criminales, de acuerdo con el Texas Tribune.

El otro frente migratorio que se conoció hoy

En paralelo, la Corte Suprema de Estados Unidos autorizó de manera temporal al gobierno de Trump a reanudar las deportaciones hacia terceros países, según reportó Telemundo. Es una decisión que se conoce el mismo día en que documentamos la acusación contra Garcés, y que confirma que el marco legal que respalda este tipo de operativos migratorios sigue ampliándose, incluso mientras casos individuales como el suyo generan cuestionamientos sobre el actuar específico de los agentes involucrados.

La crítica desde Cuba, el mismo día

El canciller cubano, Bruno Rodríguez, calificó hoy las deportaciones estadounidenses hacia terceros países como parte de “una política de odio, discriminación y xenofobia”, citando una alerta de expertos independientes del Consejo de Derechos Humanos de la ONU sobre la expulsión de 23,000 personas hacia terceros países, un esquema que ya afecta a más de 35 países y territorios, según los propios especialistas de la ONU. Vale la pena señalar que esta crítica proviene de un gobierno con su propio historial cuestionado en materia de derechos humanos, algo que hemos documentado extensamente en esta serie.

Lo que sigue

Con la audiencia de detención prevista para hoy, y con la defensa de Garcés insistiendo en la gravedad de su situación médica, seguiremos de cerca el desarrollo de este proceso judicial, y si finalmente se conocen las imágenes de la cámara corporal que sí registró parte de la persecución, un elemento que podría resultar determinante para esclarecer lo ocurrido esa noche en Austin.