El índice de precios del Gasto en Consumo Personal (PCE), la medida de inflación que la Reserva Federal usa como su referencia oficial, subió 3.7% interanual en julio, sin cambios frente al dato de junio y por encima del 3.6% que proyectaban los economistas consultados por LSEG, según los datos publicados este miércoles por el Departamento de Comercio. En términos mensuales, el índice avanzó 0.2%, también por encima del 0.1% esperado, tras una caída de 0.1% en junio.

El dato subyacente sí coincidió con las expectativas

El PCE subyacente, que excluye los componentes más volátiles de alimentos y energía, se mantuvo en 3.3% interanual, exactamente el mismo nivel de junio y en línea con lo que anticipaban los analistas. En términos mensuales, esta medida aceleró ligeramente hasta 0.2%. La divergencia entre ambos indicadores, el general por encima de lo esperado y el subyacente en línea, refuerza la lectura de que buena parte de la presión inflacionaria actual proviene precisamente de los componentes energéticos, es decir, del mismo conflicto con Irán y sus efectos sobre los precios del combustible que hemos documentado durante semanas en esta sección.

Sesenta y cinco meses consecutivos por encima de la meta de la Fed

Con este resultado, la inflación estadounidense acumula 65 meses consecutivos por encima del objetivo de 2% que se fija la Reserva Federal, una racha que ilustra la persistencia del problema más allá de cualquier lectura mensual aislada. El propio dato llega apenas un día después de que documentáramos el deterioro simultáneo en dos encuestas distintas de confianza del consumidor, ambas concentradas específicamente en el pesimismo sobre las expectativas futuras.

El PIB del segundo trimestre, sin cambios

De forma simultánea, el Departamento de Comercio publicó la estimación actualizada del Producto Interno Bruto del segundo trimestre, que se mantuvo en una expansión anualizada de 1.5%, sin revisión frente a la estimación anterior. Según el propio reporte, el sólido gasto de los consumidores sostuvo en parte ese crecimiento, junto con las masivas inversiones en infraestructura de inteligencia artificial, el mismo fenómeno que documentamos hace unos días al reportar el alza de 76% en los precios mayoristas de electricidad por la demanda de los centros de datos.

Una división que se profundiza dentro de la propia Fed

Estos datos llegan en un momento particularmente delicado para el banco central: reavivan la disputa interna entre los funcionarios que defienden mantener las tasas de interés en su nivel actual y quienes piden endurecerlas ante los riesgos derivados de la energía, los aranceles y el gasto en infraestructura de inteligencia artificial. El momento tampoco es casual: la publicación ocurre justo antes del simposio anual de Jackson Hole, que arranca mañana, donde el presidente de la Fed, Kevin Warsh, pronunciará el viernes su primer discurso de alto perfil desde que asumió el cargo, tal como anticipamos en nuestro calendario económico semanal del domingo.

Por qué esto importa para la comunidad hispana en Estados Unidos: que la inflación se mantenga estancada en 3.7%, casi el doble de la meta oficial de la Fed, significa en términos prácticos que el costo de vida para las familias hispanas no está bajando, incluso mientras la economía en su conjunto sigue creciendo. Y con la propia Reserva Federal dividida internamente sobre si mantener o subir las tasas, la posibilidad de un alivio en el costo del crédito, desde hipotecas hasta tarjetas y préstamos para vehículos, sigue siendo por ahora remota. El discurso de Warsh este viernes en Jackson Hole será la señal más clara hasta ahora sobre hacia dónde se inclina esa decisión.