Los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) que trabajan en el terreno contarán con cámaras corporales para finales de septiembre, según declaró este martes el secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Markwayne Mullin, durante una conferencia de prensa en Nueva York. Consultado por CNN sobre si el gobierno seguía en camino de distribuir esos equipos al personal de campo, Mullin respondió: “nos estamos acercando. Para finales de septiembre, estoy bastante seguro de que lo habremos logrado”. El funcionario agregó que la agencia también contempla otras opciones: “tenemos las cámaras fijas que estamos tratando de instalar”.

Una medida con consenso poco habitual entre ambos partidos

El uso de cámaras corporales por parte de agentes federales ha obtenido, según reportó CNN, un consenso mayoritariamente bipartidista, algo poco frecuente en materia migratoria. Ese respaldo transversal se explica por el contexto del último año: enfrentamientos agresivos y, en ocasiones, mortales entre agentes federales y miembros del público, que han generado presión política desde ambos lados del espectro para que exista un registro audiovisual objetivo de esos operativos.

Por qué esta medida importa para los casos que venimos documentando

La relevancia práctica de esta medida se entiende mejor a la luz de los casos concretos que hemos reportado en esta sección durante las últimas semanas. El más ilustrativo es el del agente Christian Castro, acusado de disparar contra un venezolano con estatus legal en Minneapolis y de mentir bajo juramento sobre las circunstancias: en ese caso, la evidencia que permitió desmontar la versión oficial no vino de una cámara corporal, sino de una cámara municipal de vigilancia que captó lo ocurrido por casualidad. Sin ese registro externo, la versión de los agentes habría sido la única disponible.

Lo mismo aplica a los operativos que documentamos recientemente: el arresto de un venezolano en una autopista de Chicago que terminó en un choque vial, o el caso de Anderson Javier Infante en Florida, quien tuvo que grabar su propia detención con su teléfono para dejar constancia de lo que sus hijas describieron como un procedimiento “innecesariamente agresivo”.

El contexto de escala en el que llega la medida

Esta implementación se anuncia en un momento donde el volumen de operativos alcanzó su punto más alto del mandato: documentamos hace unos días que ICE registró casi 50,000 detenciones solo en julio, la cifra más alta desde el regreso de Trump a la Casa Blanca. A mayor número de interacciones entre agentes y ciudadanos, mayor es también la probabilidad estadística de incidentes que requieran verificación objetiva posterior.

Lo que la medida no resuelve por sí sola

Vale la pena señalar un límite: la existencia de cámaras corporales no garantiza automáticamente transparencia. Su efecto real dependerá de las políticas que se establezcan sobre cuándo deben activarse, cuánto tiempo se conserva el material grabado, y bajo qué condiciones ese material queda disponible para tribunales, abogados defensores o el público. Ninguno de esos detalles fue precisado por Mullin en su declaración de este martes.

Para las familias hispanas que han seguido de cerca los casos de detenciones cuestionadas que hemos documentado, la llegada de estas cámaras representa un avance potencial en materia de rendición de cuentas, aunque su impacto concreto solo podrá evaluarse una vez que se conozcan las reglas específicas que regirán su uso. Puedes consultar nuestra guía completa sobre qué es el ICE y tus derechos frente a la agencia.