El presidente Donald Trump afirmó este viernes que planea declarar el Estrecho de Ormuz “territorio de Estados Unidos” una vez que “terminemos de derrotar a Irán”, en una de las declaraciones más audaces hasta ahora sobre el control de una de las rutas marítimas más importantes para el transporte mundial de petróleo. “Después de que terminemos de derrotar a Irán, que está siendo derrotado muy gravemente, muy pronto declararé el estrecho de Ormuz territorio de Estados Unidos, en esencia. Tenemos un bloqueo. Ningún barco pasa a menos que nosotros queramos que pase”, declaró Trump durante un mitin político en Garden City, Long Island.

La declaración representa una escalada notable en la retórica de Trump sobre esta vía marítima, que ya documentamos ampliamente esta semana al cubrir su impacto directo sobre los precios de la gasolina y la Reserva Estratégica de Petróleo estadounidense, hoy en su nivel más bajo desde 1983. El propio Trump no ofreció detalles concretos sobre el mecanismo legal o diplomático mediante el cual llevaría a cabo una medida de esa magnitud, ni sobre cómo reaccionarían otros países ribereños de la zona, como Omán, que también tienen intereses directos sobre el estrecho.

Irán respondió con dureza casi de inmediato. El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní, Mohsen Rezai, afirmó que el estrecho no será reabierto hasta que Estados Unidos ponga fin a la guerra y al bloqueo naval, libere los activos iraníes congelados y acepte un alto el fuego que incluya también a Líbano y Gaza. El viceministro de Asuntos Exteriores de Irán fue todavía más directo en su rechazo, asegurando que Ormuz “no puede ser tomado con un tuit, un portaaviones” ni con ningún decreto unilateral estadounidense.

El momento de esta declaración tampoco es casual: el próximo lunes 17 de agosto vence el plazo de 60 días que Estados Unidos e Irán se dieron mutuamente al firmar un memorando de entendimiento el pasado 17 de junio, sin que las negociaciones hayan mostrado avances sustanciales desde entonces. Trump también aprovechó la misma jornada para defender públicamente el costo económico que la guerra le ha impuesto a los propios consumidores estadounidenses: “si tienen que pagar un poquito más por la gasolina, recuerden… no queremos que desarrollen un arma nuclear”, declaró, en referencia directa al alza en los precios de combustible que documentamos hace apenas dos días en esta sección. El presidente añadió que “jamás se disculparía” por las acciones militares tomadas contra Irán, e insistió en que “hizo lo correcto”.

Por qué esto importa para la comunidad hispana en Estados Unidos: una eventual declaración formal de Ormuz como territorio estadounidense —más allá de si resulta legal o diplomáticamente viable— señala que la administración no contempla, al menos en su discurso público, una resolución rápida del conflicto con Irán. Para las familias hispanas que ya sienten el impacto de este conflicto en el precio de la gasolina y otros bienes de consumo, cada nueva escalada retórica de este tipo es una señal de que la presión sobre sus finanzas domésticas probablemente se extienda durante más tiempo del que muchos esperaban cuando comenzó esta guerra.