Un misil impactó el sábado 10 de octubre el complejo de las terminales 3 y 4 del Aeropuerto Internacional Rey Jalid, en Riad, la capital de Arabia Saudita. Según la Autoridad General de Aviación Civil saudí, el ataque dejó 12 muertos y más de 300 heridos.
Fue el golpe más grave de una semana de ataques contra aeropuertos saudíes. El martes murieron dos mujeres en el aeropuerto de Abha; el miércoles, un hombre en el mismo aeropuerto de Riad; y el jueves, tres ciudadanos saudíes, entre ellos un piloto. En total, al menos 18 muertos en cinco días. Los hutíes de Yemen, aliados de Irán, se atribuyeron los ataques anteriores; al cierre de la información de Time, no habían reivindicado el del sábado.
Lo que dijo Trump
Consultado sobre una posible respuesta, Trump dijo que Estados Unidos “podría” unirse a los ataques saudíes contra los hutíes: “Lo vamos a evaluar”. Y agregó: “Acabamos de enterarnos del último ataque, así que tomaremos una decisión”.
El detalle importa por el calendario. El jueves, Trump había asegurado que Estados Unidos no atacaría a Irán antes de las elecciones de medio término del 3 de noviembre. Esa promesa no incluye a los hutíes. Atacarlos permitiría responder sin romper formalmente lo dicho sobre Irán, aunque el riesgo de escalada en la región es evidente.
La respuesta saudí
El general Turki al-Malki, portavoz de la coalición liderada por Arabia Saudita, advirtió que los ataques “no quedarán impunes”. Riad suspendió las operaciones en el aeropuerto mientras evaluaba los daños, con unas 400 cancelaciones de vuelos según FlightAware. La embajada de Estados Unidos emitió una alerta de seguridad pidiendo a los estadounidenses evitar el aeropuerto.
El efecto en los mercados
Paradójicamente, el petróleo abrió la semana a la baja: el Brent cede hacia los 103 dólares y el WTI hacia los 91, porque pesó más el anuncio de un acuerdo entre Rusia y Ucrania para dejar de atacar mutuamente su infraestructura energética. Pero si Washington entra en combate directo con los hutíes, la ruta del mar Rojo volvería a estar en el centro del riesgo petrolero mundial.
La decisión de Trump, por ahora, está pendiente.
