[[REEMPLAZAR-IMAGEN: diseño propio — fuente original: manifestantes marchando con pancartas que dicen “Justice for Lorenzo” y “Abolish ICE” en un puente de Houston, referenciado en cobertura de Al Jazeera]]
Cientos de personas marcharon el domingo desde Ervan Chew Park y bloquearon brevemente un puente sobre la autopista 59 en Houston, exigiendo justicia por la muerte de Lorenzo Salgado Araujo, el mexicano de 52 años asesinado por un agente de ICE el 7 de julio mientras conducía a su cuadrilla de construcción hacia un sitio de trabajo. La marcha, organizada por We The Lucha e Immigration Youth Texas junto a decenas de organizaciones comunitarias, contó con la participación de familiares de Salgado Araujo y del congresista Al Green, y siguió a una protesta similar el sábado frente al ayuntamiento de la ciudad, donde manifestantes portaban carteles con las leyendas “ICE out” y “Justice for Lorenzo”.
El caso avanza ahora en cuatro frentes de investigación distintos y paralelos: la Fiscalía del condado Harris abrió su propia pesquisa, los Texas Rangers investigan a pedido del gobernador Greg Abbott y del Departamento de Policía de Houston, la Oficina del Inspector General del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) lleva adelante su propia revisión, y el FBI confirmó que investiga lo que describió como un posible “asalto a un oficial de la ley” —en referencia a la versión inicial de ICE, que sostenía que Salgado Araujo intentó embestir a un agente con su camioneta. Esa versión oficial ha quedado cada vez más cuestionada: los otros tres hombres que viajaban con él disputan el relato de ICE y aseguran que el agente disparó apenas se abrió la puerta del pasajero de la furgoneta, sin que mediara ningún intento de atropello.
El caso alcanzó, además, al Congreso: la congresista Sylvia García reveló que el director interino de ICE le confirmó directamente que Salgado Araujo “se parecía” al hombre que en realidad buscaban, confirmando lo que el New York Times ya había reportado —que los agentes tenían como objetivo a otras dos personas vinculadas a una investigación distinta, y que la identificación de Salgado como sospechoso fue un error. Demócratas del Congreso han exigido, además, una investigación separada sobre las prácticas de contratación de ICE, después de que se conociera que el agente involucrado en el tiroteo de Maine contra el colombiano Joan Sebastián Durán Guerrero había revelado ante un tribunal, en el pasado, haber sufrido una lesión cerebral.
Por qué esto importa más allá de Houston: los organizadores de las protestas ya anunciaron una jornada de “apagón” de la ciudad para el próximo viernes, buscando paralizar actividad económica como forma de presión, en momentos en que la cuarta ciudad más grande de Estados Unidos se convierte en el epicentro de facto de la resistencia organizada contra las tácticas de fiscalización migratoria de esta administración. Con cuatro investigaciones corriendo en simultáneo pero sin que el fiscal del condado haya logrado, según sus propias declaraciones, acceso completo a evidencia clave que retienen agencias federales, la pregunta que define el caso ya no es solo qué pasó exactamente esa mañana del 7 de julio, sino si alguna de esas cuatro investigaciones logrará imponerse sobre las demás y producir una versión de los hechos que la comunidad de Houston considere, finalmente, confiable.