La Unión Eléctrica de Cuba (UNE) pronosticó para el domingo 11 de octubre una afectación de 1.775 megavatios en el horario de máxima demanda. Dicho de forma más simple: más de la mitad de la demanda eléctrica del país sin cubrir en el momento en que más se necesita.
Los números de la propia UNE lo muestran. Para el horario pico, la disponibilidad prevista era de apenas 1.235 MW frente a una demanda de 2.980 MW. Es decir, el sistema podía cubrir algo más del 40% de lo que el país necesita.
El día anterior no fue mejor. El sábado 10 de octubre hubo afectaciones durante las 24 horas, con un máximo de 1.811 MW a las 7:30 de la noche.
Por qué no hay luz
La lista de plantas fuera de servicio explica parte del problema. Están en avería la unidad 2 de la termoeléctrica Felton y las unidades 3 y 6 de Renté. En mantenimiento, la unidad 3 de Santa Cruz, la 5 de Nuevitas y la 5 de Renté. Además, las limitaciones en la generación térmica restan otros 524 MW. La UNE no indica cuándo volverán a funcionar.
Los parques solares ayudan, pero no alcanzan: produjeron 4.057 MWh el día anterior, con una potencia máxima de 631 MW. Sirven de día, cuando hay sol, pero no resuelven el pico de la noche.
Lo normal ya no es noticia
Para los cubanos, un déficit de este tamaño dejó de ser una emergencia y se volvió rutina. Detrás de cada cifra hay alimentos que se pierden en neveras apagadas, noches sin ventilador, agua que no se bombea y negocios que no pueden trabajar.
El sistema eléctrico cubano depende de termoeléctricas con décadas de antigüedad y de combustible importado que el país tiene cada vez más dificultades para pagar. Mientras esa ecuación no cambie, los partes diarios de la UNE seguirán contando lo mismo con números distintos.
