Los precios del petróleo cayeron con fuerza este jueves durante las operaciones asiáticas, en un movimiento que a primera vista resulta contraintuitivo dado el contexto de tensión que documentamos toda la semana en el Estrecho de Ormuz. Los futuros del Brent retrocedieron 1.15%, hasta $87.96 por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) bajó 1.2%, hasta $82.24, según reportó El Heraldo de México. La causa detrás de esta caída no es una mejora en la situación geopolítica, sino una revisión a la baja en las proyecciones de demanda mundial de petróleo para 2026.

La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) redujo su estimación de crecimiento de la demanda mundial de crudo para este año a 580,000 barriles diarios, lo que representa su cuarto recorte de esta misma previsión en lo que va de 2026. La Agencia Internacional de Energía (AIE) fue todavía más pesimista: proyecta una caída de la demanda mundial de 1.6 millones de barriles diarios este año, medio millón de barriles más que su estimación del mes anterior, atribuyendo ese deterioro al “cierre continuo del Estrecho de Ormuz y a los elevados precios del combustible” que esa misma disrupción ha generado.

El contraste con lo que ocurre físicamente en Ormuz es notable. Por esa vía marítima, que antes de la guerra transportaba aproximadamente el 20% del consumo mundial de petróleo, apenas cruzan hoy unos 10 buques diarios, frente a los cientos que la atravesaban antes del conflicto. El propio precio del petróleo acumula en lo que va de agosto una subida del 12%, con seis jornadas consecutivas al alza antes de la caída de hoy, y analistas de firmas como Bank of America, Wood Mackenzie, Goldman Sachs y JPMorgan ya proyectan que el Brent podría oscilar entre $120 y $140 por barril hacia el inicio del cuarto trimestre del año si el bloqueo se mantiene, un nivel que podría forzar recortes de producción industrial y cambios de hábito de consumo en distintos países.

La caída de hoy también respondió a un dato inesperado sobre las reservas de crudo en Estados Unidos: un aumento sorpresivo de 17.4 millones de barriles la semana pasada, aunque en paralelo se registró una fuerte contracción en la Reserva Estratégica de Petróleo del propio gobierno estadounidense, que ha venido recurriendo a esas reservas de forma intensiva durante el conflicto. Es, en conjunto, un mercado que recibe señales contradictorias: menos demanda proyectada por un lado, pero una oferta física real todavía muy restringida por el bloqueo de Ormuz por el otro, lo que ayuda a explicar por qué los precios se han movido con tanta volatilidad durante las últimas semanas.

Los hutíes de Yemen, alineados con Irán, han agravado en paralelo las preocupaciones sobre nuevas interrupciones de suministro al atacar embarcaciones tanto en el Mar Rojo como en el Estrecho de Bab el-Mandeb, otra ruta marítima clave para el transporte global de petróleo. Esa combinación de frentes de riesgo simultáneos —Ormuz por un lado, el Mar Rojo por el otro— es parte de lo que mantiene a los analistas de energía divididos entre quienes ven en cada caída puntual del precio una oportunidad de compra, y quienes advierten que la tendencia estructural de fondo sigue siendo alcista mientras ninguno de esos dos conflictos muestre señales reales de resolverse.

Por qué esto importa para la comunidad hispana en Estados Unidos: el precio del petróleo es, en última instancia, el que determina cuánto paga cualquier familia por la gasolina que necesita para ir al trabajo, y como documentamos hace unos días, ese costo ya viene subiendo de forma sostenida por la misma tensión en Ormuz que hoy generó esta caída puntual en los futuros. Que los grandes bancos de inversión ya estén hablando abiertamente de un escenario de $120 a $140 por barril hacia finales de año es una señal de que, más allá del movimiento de un solo día, la tendencia de fondo sigue apuntando hacia precios de energía más altos, no más bajos, para el resto de 2026 —un costo que, como ya vimos, golpea de forma desproporcionada a los hogares de menores ingresos que menos margen tienen para absorberlo.