El petróleo volvió a dispararse este miércoles, con el contrato de noviembre del Brent ganando 4,29%, hasta 103,51 dólares por barril, según datos del Intercontinental Exchange citados por El CEO. Es un giro que ocurre apenas 24 horas después de que documentáramos la señal contraria: Irán indicando que podría reabrir el Estrecho de Ormuz en siete días si Washington reducía la presión militar.
La respuesta que revirtió todo
El detonante de este nuevo salto fue la intervención del presidente iraní, Masoud Pezeshkian, ante la Asamblea General de la ONU. Pezeshkian remarcó que su país sigue creyendo en la diplomacia, pero fue igual de claro en advertir que Irán contestará cualquier ataque proveniente de Estados Unidos. Esta declaración llega justo después de que documentáramos ayer la amenaza de Trump de “aniquilar” a Irán y enviarlo “al infierno” si no se llegaba a un acuerdo.
Por qué esta escalada retórica pesa tanto sobre el mercado
La hostilidad creciente entre ambos países aumenta la probabilidad de que el conflicto bélico en Medio Oriente se extienda aún más, lo que a su vez podría impulsar todavía más los precios del petróleo. Es exactamente el patrón de vaivén que hemos documentado durante todo septiembre en esta serie: señales de desescalada que se revierten en cuestión de horas, seguidas de nuevas escaladas que igualmente pueden desvanecerse con la misma rapidez.
El otro frente de presión: los bonos del Tesoro
Este salto del petróleo coincide con una presión adicional sobre los mercados de renta fija. El bono del Tesoro estadounidense a 30 años marcó su nivel más alto desde 2004, y el tensionamiento en el mercado de bonos, que ya habíamos documentado la semana pasada con el bono a 10 años tocando máximos desde 2007, continúa sin ceder. Wall Street abrió en rojo, con el Dow Jones cediendo 0,14% en las primeras operaciones, mientras los inversores siguen pendientes tanto de la evolución del conflicto con Irán como del propio mercado de deuda.
Un dato adicional sobre el ánimo del electorado estadounidense
En medio de esta tensión, un sondeo citado por Infobae reveló que 45% de los votantes en Estados Unidos asegura que su voto en las elecciones legislativas de noviembre estará influido por el estado actual de la economía. Es un dato que refuerza directamente el análisis que publicamos hace unos días sobre si la guerra con Irán responde a una lógica de recursos petroleros o al calendario electoral: con el petróleo disparándose otra vez, y el costo de vida como preocupación central para casi la mitad del electorado, la presión sobre Trump para lograr una resolución antes de noviembre no hace más que intensificarse.
Lo que esto significa para el diésel y la gasolina
Con el crudo de referencia otra vez por encima de los 100 dólares, es razonable esperar que la presión sobre los precios de los combustibles en el surtidor, que documentamos la semana pasada con el récord histórico del diésel por encima de 6 dólares el galón, se mantenga o incluso se profundice en los próximos días, revirtiendo el breve alivio que habíamos documentado ayer.
Lo que hay que vigilar ahora
Con Irán señalando disposición a la diplomacia pero también advirtiendo represalias, y con Trump manteniendo un tono de amenaza directa desde el podio más alto de la ONU, el mercado energético global sigue atrapado entre dos señales contradictorias que pueden cambiar, como ya ocurrió esta semana, de un día para otro. Seguiremos de cerca cada desarrollo conforme se confirme.
