Los datos económicos más recientes de Estados Unidos confirman una economía considerablemente más robusta de lo esperado, incluso después de que la Fed subiera las tasas por primera vez en tres años. Las ventas minoristas de agosto crecieron 1,2%, muy por encima del 0,8% que anticipaban los analistas, según reportó un análisis de mercados publicado hoy. Las solicitudes semanales de subsidio por desempleo volvieron a ubicarse en mínimos de varios meses.
El dato que más llama la atención: la proyección de la Fed de Atlanta
La estimación de crecimiento del PIB para el tercer trimestre de 2026, calculada por la Reserva Federal de Atlanta a través de su modelo GDPNow, se elevó hasta 5,1%. Es una cifra considerablemente alta para una economía que, según documentamos toda la semana pasada, acaba de recibir su primera alza de tasas desde 2023, precisamente por temor a un sobrecalentamiento inflacionario.
Otro indicador que confirma la misma tendencia: la actividad petrolera
El número de plataformas activas de extracción de petróleo en Estados Unidos aumentó hasta situarse cerca de los máximos del último año. Es un dato relevante en el contexto que hemos documentado extensamente: pese a la crisis de refinación que llevó al diésel a un récord histórico la semana pasada, la actividad de extracción de crudo en el propio territorio estadounidense sigue expandiéndose.
Por qué esto complica, en cierto modo, la lectura de la Fed
Esta combinación de datos plantea una tensión que ya hemos documentado en esta serie: una economía que crece con fuerza, con un mercado laboral que se mantiene sólido, le da a la Reserva Federal menos argumentos para pausar su ciclo de endurecimiento monetario. Es exactamente la misma lógica contraintuitiva que señalamos hace unos días: buenas noticias económicas, en este contexto específico, tienden a leerse como una señal de que las tasas seguirán subiendo, no bajando.
El comportamiento del oro y el dólar tras la decisión de la Fed
El oro recuperó parte del terreno perdido tras la decisión de la Fed, cerrando la semana pasada en 4,424,90 dólares la onza, con una ganancia semanal de 0,34%. El dólar, por su parte, fue uno de los principales beneficiados por el tono más restrictivo del banco central, apreciándose cerca de 1% frente al euro, hasta ubicar el tipo de cambio en 1,1484 al cierre de la semana.
Lo que viene en el calendario, según los propios analistas
La agenda macroeconómica de esta semana es relativamente reducida en comparación con la anterior, aunque en Europa se espera la publicación del boletín económico del Banco Central Europeo y los datos preliminares de los índices PMI de septiembre. En Estados Unidos, varios miembros con voto de la Fed, entre ellos Williams, Jefferson y Barkin, tienen previsto hablar en los próximos días, ofreciendo pistas adicionales sobre cómo interpreta el banco central esta fortaleza económica inesperada.
La incertidumbre de fondo que persiste
Pese a estos datos alentadores sobre el crecimiento, el precio del petróleo, incluso con la caída que documentamos hoy tras la señal de Irán sobre una posible reapertura de Ormuz, se mantiene por encima de los niveles que dificultan una normalización completa de la inflación. Es la misma tensión de fondo que ha definido buena parte de nuestra cobertura económica durante todo septiembre: una economía real que crece con fuerza, compitiendo contra una presión energética que todavía no termina de disiparse.
