Los ojos de los inversores volverán a estar puestos esta semana sobre la deuda estadounidense: el Departamento del Tesoro inicia una operación de recompra para tratar de aliviar la presión sobre los rendimientos de largo plazo, y en la misma semana tiene prevista una nueva subasta de títulos a 30 años, los de mayor vencimiento, según informó la agencia EFE.
Por qué esta operación es delicada
El Tesoro enfrenta una tensión evidente: por un lado intenta contener los rendimientos mediante recompras; por el otro, necesita colocar deuda nueva a través de subastas. Son movimientos que empujan en direcciones opuestas. Recomprar títulos reduce la oferta en circulación y ayuda a bajar los rendimientos; emitir nuevos títulos a 30 años hace exactamente lo contrario.
El punto de partida: rendimientos en máximos de casi tres años
Esta operación llega tras una semana que documentamos en detalle. El rendimiento del bono del Tesoro a 10 años, la referencia que influye directamente sobre las tasas hipotecarias, cerró el viernes en 4,78%, después de que el informe de empleo de agosto mostrara 162,000 puestos creados frente a los 55,000 esperados. A comienzos de 2026, ese mismo bono se ubicaba en 4,20%.
El bono a dos años, más sensible a las expectativas sobre la Reserva Federal, cerró en 4,37%, muy por encima del 3,50% con que empezó el año.
El antecedente: ya hubo una operación similar en agosto
Esta no es la primera intervención del Tesoro en esa dirección. Como documentamos hace unas semanas, el Departamento ya había anunciado la duplicación del tamaño máximo de su programa de recompra de bonos de largo plazo, llevándolo a 4,000 millones de dólares por sesión. Aquella medida generó, en su momento, una reacción alcista en los mercados de riesgo, incluido bitcoin.
Sin embargo, también atrajo críticas. El economista Joseph Brusuelas señaló entonces una contradicción de fondo: las intervenciones del Tesoro en los mercados de bonos parecen ir en dirección contraria a las intenciones que ha expresado el propio presidente de la Fed, Kevin Warsh. “Estamos ante un conjunto único de condiciones, donde las acciones del Tesoro han socavado el movimiento de Warsh”, explicó.
Lo que está realmente en juego
El costo de financiamiento del gobierno estadounidense no es un asunto abstracto. Rendimientos más altos significan que el Tesoro debe pagar más intereses por cada dólar que toma prestado, lo que a su vez presiona el déficit fiscal. Y como el rendimiento del bono a 10 años funciona como referencia para las tasas hipotecarias, cada punto de aumento se traslada, semanas después, al costo de comprar vivienda para millones de familias.
La semana que define el trimestre
Esta operación del Tesoro se inserta en una de las semanas más cargadas del calendario económico del año. El 11 de septiembre se publica el IPC de agosto, el dato que prácticamente todos los analistas consultados esta semana identificaron como decisivo. El 15 y 16 de septiembre, la Reserva Federal decide sobre las tasas, con una probabilidad que el mercado ubica actualmente en 60,4% de que haya un alza.
Si el IPC muestra que la inflación sigue elevada, ni las recompras del Tesoro alcanzarán para contener los rendimientos largos. Si sorprende a la baja, la operación podría encontrar mucho más margen para funcionar. Es exactamente la secuencia que venimos anticipando en nuestro calendario económico semanal.
