Este miércoles 26 de agosto vence el plazo que la administración Trump le dio a la gobernadora de la Reserva Federal, Lisa Cook, para responder por escrito a un nuevo intento de destitución basado en acusaciones no probadas de fraude hipotecario. Según una carta de tres páginas a la que tuvo acceso Bloomberg, firmada por el subjefe de Gabinete de la Casa Blanca, Dan Scavino, el texto reconoce explícitamente que el presidente “está considerando” cesarla de su cargo.
Un segundo intento, tras el rechazo de la Corte Suprema
Esta no es la primera vez que Trump busca remover a Cook del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC), el órgano independiente de la Fed que fija las tasas de interés. En junio, la Corte Suprema falló 5 votos contra 4 a favor de mantenerla en su cargo, después de que un tribunal federal bloqueara su destitución mientras la demanda de Cook seguía su curso. El propio presidente del Tribunal Supremo, John Roberts, aclaró entonces que esa decisión no le impedía a Trump intentar removerla nuevamente por las mismas acusaciones de fraude hipotecario, siempre que se le otorgara a Cook el debido proceso que, según la Corte, no recibió la primera vez.
Las acusaciones, en el centro de la disputa
Las acusaciones contra Cook provienen originalmente de Bill Pulte, director de la Agencia Federal de Financiamiento de la Vivienda, quien alega que la gobernadora declaró dos propiedades distintas como su “residencia principal” con apenas dos semanas de diferencia en 2021 —una en Ann Arbor, Michigan, y otra en Atlanta—, lo que podría constituir fraude o, como mínimo, negligencia grave para obtener mejores condiciones de financiamiento hipotecario. Cook ha negado categóricamente cualquier irregularidad, y ningún tribunal ha examinado todavía el fondo de esas acusaciones.
Una batalla con implicaciones directas sobre la independencia de la Fed
Cook, la primera mujer afroamericana en integrar la Junta de Gobernadores de la Reserva Federal, fue nombrada en mayo de 2022 y renovada para un mandato que se extiende hasta enero de 2038. Su remoción reabriría una disputa de fondo sobre la independencia del banco central estadounidense frente a la presión política directa de la Casa Blanca, en un momento donde Trump ha exigido reiteradamente a la Fed que baje las tasas de interés —la misma tensión que documentamos ayer al reportar el PMI compuesto de agosto en su nivel más alto desde 2022, un dato que le da a la Fed argumentos para mantener las tasas elevadas por más tiempo, justo lo contrario de lo que Trump ha venido reclamando públicamente. Este plazo es, de hecho, uno de los eventos centrales de nuestro calendario económico semanal que reseñamos hoy mismo.
Por qué esto importa para la comunidad hispana en Estados Unidos: la independencia de la Reserva Federal frente a la presión política directa es uno de los pilares que sostiene la confianza en el sistema financiero estadounidense, y cualquier precedente que permita a un presidente remover a un gobernador de la Fed por motivos disputados podría abrir la puerta a decisiones de política monetaria motivadas más por conveniencia política que por análisis económico independiente. Para las familias hispanas cuyo costo de vida —desde tasas hipotecarias hasta el rendimiento de sus ahorros— depende directamente de las decisiones que toma ese comité, el desenlace de esta disputa en los próximos días es más que un episodio político: es una señal sobre qué tan protegidas están las decisiones que determinan el costo real del dinero en el país.
