El presidente Donald Trump afirmó este miércoles que Corea del Norte posee 57 armas nucleares “muy poderosas”, en lo que representa la primera vez que un funcionario estadounidense ofrece públicamente una cifra exacta sobre el arsenal atómico de Pyongyang, según reportó Fox News. Trump hizo la declaración durante una disponibilidad de prensa en la Casa Blanca, la misma jornada en que, como documentamos ayer, mostró a periodistas el avance de la construcción del nuevo helipuerto en el Jardín Sur.
Una cifra inusualmente precisa
“El hecho de que me lleve bien con él es algo bueno, no malo. Tiene 57 armas nucleares muy poderosas. Nunca debieron haber permitido que eso sucediera”, declaró Trump a los periodistas, refiriéndose al líder norcoreano Kim Jong Un. Las evaluaciones públicas de analistas independientes generalmente habían estimado que Pyongyang contaba con aproximadamente entre 50 y 60 ojivas ensambladas, advirtiendo que el hermetismo del programa norcoreano hace imposible un conteo definitivo. No quedó inmediatamente claro si la cifra específica que citó Trump se basa en una evaluación clasificada de inteligencia estadounidense.
Una reunión ya en marcha
Trump también confirmó que se reunirá con Kim Jong Un antes de que termine el año, un día después de que The Wall Street Journal reportara que el presidente venía presionando a sus asesores para concretar ese encuentro, posiblemente durante su próximo viaje a Asia para la cumbre de la Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), prevista para noviembre en Shenzhen, China. “Sí, lo haré”, respondió Trump cuando se le preguntó directamente si esperaba reunirse con Kim este año, aunque evitó dar detalles sobre cómo planea retomar el contacto. Consultado sobre si mantiene un intercambio de cartas escritas con el líder norcoreano, Trump respondió: “eso no se los puedo decir”.
La respuesta fría desde Pyongyang
La hermana de Kim Jong Un, Kim Yo Jong —una de las voces más influyentes del régimen norcoreano—, respondió con distancia a través de medios estatales este jueves, afirmando que no tenía conocimiento de ninguna comunicación reciente con Trump, y calificando de “indigna de comentario” la orden que el propio Trump dio esta semana para reducir “sustancialmente” los ejercicios militares conjuntos entre Estados Unidos y Corea del Sur —una decisión que, según había explicado el propio mandatario en un mensaje en redes sociales el domingo, respondía a que consideraba esos ejercicios “totalmente inapropiados y hostiles” hacia un país que “no ha representado ninguna amenaza” desde que él es presidente.
Preocupación internacional
La revelación de Trump generó reacciones más allá de la península coreana: el ministro de Defensa de Australia, Richard Marles, señaló que Canberra está “muy preocupada” por el programa nuclear norcoreano. Trump y Kim se reunieron en tres ocasiones durante el primer mandato del republicano, pero no habían sostenido ningún encuentro directo durante este segundo período presidencial.
Por qué esto importa para la comunidad hispana en Estados Unidos: que el propio presidente estadounidense ofrezca, por primera vez, una cifra pública y precisa sobre el arsenal nuclear de un régimen tan hermético como el norcoreano, mientras reduce simultáneamente los ejercicios militares con un aliado clave como Corea del Sur, es una señal de reacomodo en la política exterior estadounidense hacia Asia que ocurre en paralelo, y casi sin atención mediática comparable, al conflicto con Irán que sí ha dominado los titulares. Para cualquier ciudadano que siga de cerca cómo Washington reparte su atención y sus recursos diplomáticos entre distintos frentes internacionales simultáneos, este episodio confirma que la administración Trump maneja hoy múltiples negociaciones de alto riesgo al mismo tiempo, con resultados hasta ahora inciertos en cada una de ellas.
