El presidente Donald Trump ordenó a los principales enviados de su gobierno suspender sus conversaciones con Irán, según confirmaron funcionarios estadounidenses a CNN, en un giro que llega apenas un día después de que documentáramos el vencimiento, sin acuerdo, del memorando de paz de 60 días entre ambos países. La instrucción de Trump a su equipo negociador —que incluye al vicepresidente JD Vance y a los enviados Steve Witkoff y Jared Kushner— de no interactuar más con Teherán se produjo el martes, después de lo que funcionarios describieron como algunas “discusiones positivas” recientes con el país, pero en medio de la persistente insatisfacción de Trump con la falta de disposición iraní a ceder ante sus demandas.
Por qué se rompieron las negociaciones
Según los propios funcionarios consultados por CNN, existe preocupación dentro de la Casa Blanca de que el plan que se venía negociando —todavía sin finalizar— pudiera terminar fortaleciendo el control de Irán sobre el Estrecho de Ormuz, en lugar de debilitarlo. Algunos funcionarios estadounidenses llegaron a considerar que Omán, el país mediador en las conversaciones, se mostró más favorable hacia Irán que hacia Estados Unidos, en lugar de actuar como un socio verdaderamente neutral. Entre los puntos específicos de desacuerdo está el cobro de tarifas a los buques que buscan transitar el estrecho: mientras algunas versiones del acuerdo que circulaban incluían cargos relacionados con protección ambiental o seguridad, Trump insiste en que no se puede permitir ningún tipo de peaje, y exige en su lugar un acuerdo que restaure por completo el paso libre y sin restricciones que existía antes de la guerra.
Un cambio de estrategia hacia el “estrangulamiento económico”
El periodo formal de 60 días de negociaciones entre ambos países concluyó esta semana sin que se vislumbre un final claro del conflicto, según reportó Euronews. La Casa Blanca parece inclinarse ahora hacia una estrategia distinta: en lugar de continuar presionando por una salida diplomática inmediata, altos funcionarios comunicaron a sus aliados políticos que el gobierno se prepara para sostener un conflicto más largo, apoyado en una política de presión económica sostenida sobre Teherán. El propio Trump fue tajante al ser consultado sobre cuánto margen le dará a esta pausa antes de decidir un nuevo curso de acción: “no mucho tiempo. O avanzan rápido o no avanzan”.
Mientras tanto, la situación sobre el terreno sigue igual de tensa que la semana pasada: el tráfico comercial a través de Ormuz permanece escaso, y los buques que se aventuran a cruzar la vía marítima continúan siendo blanco de ataques con proyectiles iraníes, según la misma cobertura de CNN.
Por qué esto importa para la comunidad hispana en Estados Unidos: que la propia Casa Blanca se incline ahora hacia una estrategia de conflicto prolongado, en lugar de una resolución negociada a corto plazo, es la señal más clara hasta el momento de que la presión sobre los precios de la energía que hemos documentado toda esta semana —desde la Reserva Estratégica de Petróleo en mínimos históricos hasta la caída en la construcción de vivienda que reportamos hoy mismo— probablemente se extienda durante un período considerablemente más largo del que muchas familias hispanas esperaban cuando este conflicto comenzó.
