La Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York presentó el jueves 8 de octubre nuevos cargos contra Nicolás Maduro y Cilia Flores: conspiración para cometer torturas. Ambos están detenidos en Estados Unidos desde su captura en Caracas el 3 de enero. El abogado de Maduro, Barry Pollack, dijo que su cliente niega los nuevos cargos.

Se trata de una acusación, no de una condena. Pero el documento es el retrato más detallado presentado hasta ahora ante un tribunal sobre cómo funcionaba la represión.

Lo que describe la acusación

Según la Fiscalía, la conspiración se remonta a 2006, cuando miembros del equipo de protección de Maduro habrían sido usados para torturar a opositores y a personas consideradas desleales. El fiscal federal James M. McDonald habló de un daño “generacional”.

Los métodos descritos incluyen descargas eléctricas, simulacros de ahogamiento, asfixia con bolsas plásticas, golpizas con puños, correas y tubos, suspensión por manos y pies hasta perder el conocimiento, aislamiento prolongado, privación de agua y comida, inyecciones forzadas y amenazas contra familiares de los detenidos, incluidos niños. Los centros mencionados son Boleíta Norte y Ramo Verde.

La acusación recoge nueve casos de víctimas, tres de ellas ciudadanos estadounidenses. Uno habría sido golpeado, electrocutado y asfixiado tras ser acusado de conspirar para asesinar a Maduro. Otro, liberado el 15 de enero de 2026, habría sido amenazado para que no denunciara lo vivido. También se mencionan el aislamiento y la privación de sueño contra Leopoldo López y la detención de los ejecutivos de CITGO entre 2017 y 2022, usada como moneda de negociación con Washington.

Una jueza presionada a través de su familia

Uno de los pasajes describe a una jueza que en 2022 se negó inicialmente a bloquear candidaturas opositoras, y cuyos familiares fueron detenidos y torturados por la DGCIM hasta que cedió. La acusación no identifica a la jueza por su nombre, y no es posible confirmar si se trata del mismo caso, pero el mecanismo recuerda la denuncia que hizo pública esta semana la exmagistrada Bárbara César Siero: según ella, la detención de sus hermanos y su cuñada fue la forma de obligarla a firmar la inhabilitación de María Corina Machado.

Flores, sin fianza

En la misma jornada, el juez Alvin Hellerstein negó la fianza y el arresto domiciliario a Cilia Flores, de 69 años, por considerar que tiene acceso a grandes sumas de dinero y contactos internacionales que la convierten en un riesgo de fuga. Su defensa alegó problemas cardíacos y una pérdida de peso de unos 11 kilos en el centro de detención de Brooklyn. El juez respondió que la cárcel “no es un lugar lindo”, pero que las acusaciones son serias y el Gobierno tiene “pruebas fuertes”.

Flores fue incluida además en el cargo de conspiración para narcoterrorismo, que antes solo pesaba sobre Maduro. La Fiscalía vincula el caso con las FARC, el Tren de Aragua y el Cártel de Sinaloa.

El juicio está fijado para el 1 de junio de 2027. Para muchas familias venezolanas que vivieron esos métodos de cerca, será la primera vez que un tribunal los escuche descritos en voz alta.