Venezuela figura entre los países con mayor crecimiento de minería de bitcoin a nivel mundial durante el cuarto trimestre de 2026, según el mapa de calor publicado por Hashrate Index el 5 de octubre. El país elevó su capacidad de cómputo (hashrate) en 122% interanual, pasando de aproximadamente 4,5 a 10 exahashes por segundo (EH/s), con 4 EH/s sumados solo durante el último trimestre.
La paradoja central de este dato
Este crecimiento ocurre bajo una prohibición absoluta de la minería de criptomonedas, vigente en Venezuela desde mediados de 2024. Es decir, mientras el gobierno mantiene un veto total sobre esta actividad, con operativos de la Guardia Nacional Bolivariana y hasta recompensas de 1,000 dólares ofrecidas por el gobernador de Carabobo a quien denuncie granjas de minería, la propia capacidad de cómputo del país no solo persiste, sino que se duplicó en apenas doce meses.
Por qué este crecimiento no es parte de una tendencia global
El hashrate mundial de Bitcoin cerró el tercer trimestre de 2026 en aproximadamente 941 EH/s, apenas 0,1% por encima del trimestre anterior, y todavía 8,7% por debajo de hace un año, según el mismo reporte. Es decir, mientras la industria global de minería opera con márgenes ajustados y muestra una contracción general, Venezuela se mueve en sentido contrario, como parte de lo que Hashrate Index describe como una “redistribución geográfica impulsada por mercados emergentes”.
El contraste histórico que vale la pena recordar
Hace aproximadamente cinco años, Venezuela se encontraba entre los diez principales productores de hashrate a escala mundial. Esa posición se perdió por la combinación de la prohibición oficial y el colapso de la infraestructura energética nacional que hemos documentado extensamente en esta serie. El crecimiento actual sugiere, según distintos análisis, una recuperación parcial de ese terreno perdido, aunque todavía lejos de aquel liderazgo histórico.
Una conexión directa con lo que documentamos hace unos días
Aquí está el dato que más nos interesa señalar: un informe anterior de Hashrate Index sobre minería de bitcoin en Latinoamérica ya había identificado el vínculo entre esta actividad y el marco regulatorio que documentamos la semana pasada. El propio informe concluyó: “ya existe el modelo para que el capital privado entre en el sector energético de Venezuela con la autorización de la OFAC. Los mineros de bitcoin pueden aprovechar la misma estructura legal”. Es decir, la misma Licencia General 48D que habilita el suministro de tecnología para el sector eléctrico venezolano, que documentamos la semana pasada, podría convertirse en la vía legal que permita a esta actividad hoy clandestina transformarse en una industria regulada.
La explicación oficial detrás de la prohibición
El gobierno venezolano ha justificado reiteradamente esta prohibición citando la crisis del sistema eléctrico nacional, que registró en mayo un pico de demanda de 15,579 megavatios, el nivel más alto en nueve años. Las autoridades atribuyeron ese pico al calor persistente y al crecimiento económico, y advirtieron sanciones legales para quienes incumplan la prohibición.
Lo que esto revela sobre la economía informal venezolana
Este patrón de actividad que persiste y crece pese a estar prohibida conecta con algo más amplio que hemos documentado en esta serie: una economía venezolana donde ciertos sectores, desde la dolarización de facto hasta ahora la minería cripto, operan de manera informal o semiclandestina, muchas veces con mayor dinamismo real que el que sugieren las cifras oficiales del propio Estado.
Lo que sigue
Con la OFAC ya habilitando explícitamente el sector eléctrico venezolano a la inversión extranjera, y con la minería de bitcoin mostrando un crecimiento medible pese a seguir prohibida, seguiremos de cerca si en los próximos meses el gobierno venezolano reconsidera su postura hacia esta actividad, o si opta por mantener el veto mientras la propia industria sigue, en la práctica, expandiéndose al margen de la ley.
