La tasa de aprobación del presidente Donald Trump cayó al nivel más bajo de su presidencia, con una abrumadora mayoría de estadounidenses preocupados de que la guerra de Estados Unidos con Irán se prolongue durante mucho tiempo, según una encuesta de Reuters/Ipsos concluida el lunes. Apenas 33% de los encuestados en este sondeo de cuatro días dijo aprobar el desempeño de Trump en la Casa Blanca, mientras que 64% lo desaprueba, según reportó la propia agencia de noticias.
La cifra representa una caída de dos puntos porcentuales frente al 35% registrado en una encuesta de Reuters/Ipsos publicada apenas a comienzos de este mes, y es la más baja de todo su segundo mandato, igualando el peor nivel de aprobación que Trump alcanzó durante su primer mandato, en diciembre de 2017. El deterioro resulta particularmente marcado si se compara con el inicio de este segundo período: en enero de 2025, cuando Trump regresó a la Casa Blanca, 47% de los encuestados aprobaba su gestión, frente a 41% que la desaprobaba —una ventaja que se revirtió en menos de un mes y nunca volvió a recuperarse.
La guerra con Irán, en el centro del deterioro
La propia encuesta identifica con claridad el factor que más pesa sobre esta caída: el 80% de los estadounidenses —incluido 87% de los demócratas, 80% de los independientes y 71% de los propios republicanos— cree que la participación de Estados Unidos en el conflicto con Irán “se prolongará durante un período extenso de tiempo”. Solo 16% considera que el conflicto podría terminar en cuestión de semanas. Es un dato revelador que conecta directamente con la nota que publicamos hoy mismo sobre el vencimiento, sin acuerdo, del memorando de paz de 60 días entre ambos países: la ciudadanía estadounidense parece compartir la misma lectura pesimista sobre el horizonte de esta guerra que reflejan los propios hechos diplomáticos de las últimas horas.
Reuters también documentó la conexión directa entre el desgaste político de Trump y el costo económico de la guerra: la popularidad del presidente “tomó un golpe” después de que ordenara los ataques contra Irán junto a Israel a finales de febrero, un conflicto que paralizó una quinta parte del comercio mundial de petróleo y disparó el precio de la gasolina que, como hemos documentado extensamente esta semana, sigue pesando sobre el presupuesto de millones de familias estadounidenses. El propio Trump reconoció ese costo directamente durante un mitin político en Garden City, Nueva York, el viernes pasado, al declarar que pagar “un poquito más” por la gasolina vale la pena para evitar que “un país muy malvado” obtenga un arma nuclear —una de las justificaciones centrales que ha ofrecido para sostener la guerra.
Un desgaste con paralelo directo en las elecciones intermedias
La encuesta se conoció el mismo día en que documentamos la advertencia del propio Trump a Irán exigiéndole “levantar la bandera blanca de rendición”, y apenas días después de que el presidente se negara a descartar una declaración de emergencia nacional para ejercer mayor control sobre las elecciones intermedias de 2026, un episodio que también cubrimos esta semana. Los candidatos republicanos de todo el país, según señaló Reuters, ya enfrentan directamente los efectos económicos derivados de este conflicto de cara a esos mismos comicios de noviembre, en un contexto donde la propia base electoral del presidente —el 71% de republicanos que cree que la guerra se prolongará— muestra signos claros de fatiga.
La encuesta de Reuters/Ipsos se realizó en línea entre el 14 y el 17 de agosto, con 1,166 adultos estadounidenses a nivel nacional, y tiene un margen de error de 3 puntos porcentuales en cualquier dirección.
Por qué esto importa para la comunidad hispana en Estados Unidos: el desgaste político que refleja esta encuesta no es un dato aislado de Washington —está directamente conectado, según la propia evidencia que recogió Reuters, con el mismo costo de la gasolina y la incertidumbre económica que documentamos toda esta semana y que golpea de forma directa el presupuesto de las familias hispanas. Que ocho de cada diez estadounidenses, sin importar su afiliación política, coincidan en que este conflicto se extenderá por mucho tiempo, es una señal de que la propia opinión pública no espera un alivio rápido en los precios de la energía que ya viene presionando el costo de vida de millones de hogares trabajadores en todo el país.
