Jared Kushner, asesor senior y yerno del presidente Donald Trump, se reunió este domingo en Egipto con Khalil al-Hayya, el máximo líder político de Hamas, en un esfuerzo por salvar el plan de paz para Gaza impulsado por la Casa Blanca. Fue la primera reunión directa entre Kushner y la dirigencia de Hamas desde que se cerró el acuerdo de alto el fuego y liberación de rehenes del año pasado. Kushner viajará después a Israel, donde está previsto que se reúna este lunes con el primer ministro Benjamín Netanyahu.
El plan de 15 puntos que Netanyahu rechazó públicamente
Trump anunció a finales del mes pasado un nuevo plan de paz de 15 puntos para Gaza, que contemplaba una serie de pasos secuenciales para detener los ataques israelíes regulares en la Franja, desarmar a Hamas y encaminar el retiro del ejército israelí. Pero después de más de una semana de silencio, Netanyahu rechazó públicamente el acuerdo e insistió en que las fuerzas israelíes no se retirarán hasta que Hamas esté completamente desarmado. Un funcionario de la administración estadounidense dijo a Axios que Washington interpreta el rechazo de Netanyahu como una maniobra ligada al calendario electoral interno de Israel, de cara a las elecciones nacionales de octubre, más que como una postura de política definitiva —y que la Casa Blanca “no tiene problema con eso, siempre que él siga haciendo lo que le pedimos, especialmente en materia de contener los ataques en Gaza”.
Según una fuente árabe citada por The Times of Israel, Kushner usó la reunión de este domingo para presionar a Hamas a comenzar a implementar el plan de desarme que el grupo había aceptado el 30 de julio ante el Board of Peace, el organismo internacional presidido por Trump encargado de la reconstrucción de Gaza. Al-Hayya le respondió a Kushner que Hamas sigue comprometido con el plan, pero que solo lo implementará si Israel cumple su parte del trato —una referencia directa al rechazo público de Netanyahu.
Un alto el fuego que se sigue erosionando sobre el terreno
Mientras los diplomáticos negocian, los combates no se han detenido del todo. El ejército israelí ha intensificado los ataques contra miembros de la fuerza policial vinculada a Hamas desde que empezó el alto el fuego de octubre de 2025, con más de 1,250 palestinos muertos según el Ministerio de Salud de Gaza, una cifra que Israel disputa. Uno de esos ataques, un bombardeo el 13 de agosto en Khan Yunis, marcó el primer asesinato selectivo en Gaza desde que la cúpula política israelí había instruido a su ejército a no realizar este tipo de operaciones sin la aprobación del jefe del Estado Mayor —una directriz introducida bajo presión de Washington que ese ataque pareció poner a prueba.
Tras la reunión de este domingo, Kushner también se reunió con el presidente egipcio Abdel Fattah el-Sisi, en un encuentro que, según el vocero presidencial egipcio, “subrayó la necesidad de que todas las partes cumplan sus obligaciones bajo el acuerdo de alto el fuego de la Franja de Gaza”. Ni Kushner ni la Casa Blanca han hecho comentarios públicos sobre el contenido de las conversaciones hasta el momento.
Por qué esto importa: la crisis diplomática en Gaza es la prueba más visible de que la estrategia de Medio Oriente de Trump —construida en gran parte alrededor de la relación personal entre Kushner y Netanyahu— enfrenta ahora resistencia directa del propio gobierno israelí, uno de sus aliados más cercanos. Para la política exterior estadounidense, el resultado de la visita de Kushner esta semana definirá si el plan de paz de Trump, presentado como uno de los logros centrales de su segundo mandato, sigue en pie o si el alto el fuego termina degradándose hacia la campaña militar sostenida que el acuerdo original buscaba terminar.
