Los inicios de construcción de vivienda en Estados Unidos cayeron 12.4% en julio frente a junio, hasta una tasa anualizada ajustada estacionalmente de 1.239 millones de unidades, según reportaron conjuntamente el Buró del Censo y el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano. El resultado quedó firmemente por debajo de las expectativas del mercado, que proyectaban una caída más moderada hasta 1.35 millones de unidades, y representa una contracción de 13.5% frente al mismo mes del año anterior.
La construcción de viviendas unifamiliares —el segmento más grande del mercado— bajó 9.9% frente a junio, hasta 808,000 unidades, mientras que los proyectos multifamiliares cayeron todavía más, 15.6%. Por regiones, los inicios se desplomaron en el Medio Oeste (-27.6%), el Sur (-12.6%) y el Oeste (-13.8%), mientras que el Noreste fue la única región con un aumento mensual, de 17.1%. Las terminaciones de vivienda también retrocedieron, cayendo 9.1% frente a junio y 16.8% frente a julio de 2025.
Los constructores señalan directamente al costo de la energía
Bill Owens, presidente de la Asociación Nacional de Constructores de Viviendas (NAHB), fue explícito sobre las causas detrás de esta caída: “los constructores continúan enfrentando desafíos significativos por los costos elevados de construcción y las presiones de asequibilidad. Las tasas hipotecarias más altas mantienen a muchos compradores potenciales al margen, mientras que el aumento de los costos de materiales, gasolina y diésel se suma al costo de la construcción”. Es una confirmación directa, desde la propia industria de la construcción, de exactamente el mismo fenómeno que hemos documentado en detalle durante toda esta semana: el impacto del conflicto entre Estados Unidos e Irán sobre los precios de la energía, incluido el margen de refinación del diésel superando por primera vez en la historia los 100 dólares por barril.
Un dato mixto: los permisos de construcción sí subieron
Pese a la fuerte caída en los inicios reales de construcción, los permisos de construcción —un indicador adelantado de la actividad futura— subieron 5.0% frente a junio, hasta 1.443 millones, y se ubicaron 3.1% por encima del nivel de julio de 2025. Los permisos para viviendas unifamiliares aumentaron 2.5%, hasta 894,000. Esta divergencia entre permisos al alza y construcción real a la baja sugiere que los constructores siguen planificando proyectos futuros, pero están retrasando el inicio efectivo de las obras, probablemente a la espera de que se aclaren tanto las tasas hipotecarias como los costos de insumos antes de comprometer capital de forma definitiva.
Por qué esto importa para la comunidad hispana en Estados Unidos: la construcción de vivienda es uno de los sectores con mayor presencia de trabajadores hispanos en todo el país, como documentamos hace unos días en nuestro reportaje sobre el impacto económico de las deportaciones masivas. Una caída de esta magnitud en los inicios de construcción no solo retrasa la disponibilidad de nuevas viviendas en un mercado que ya enfrenta un déficit habitacional considerable, sino que también representa menos horas de trabajo disponibles para los cientos de miles de trabajadores hispanos empleados directamente en este sector, en un momento donde el propio costo de la gasolina y el diésel que ellos mismos pagan para llegar a sus trabajos sigue siendo parte del mismo problema que está frenando la industria que los emplea.
