Detrás de cada barco de guerra y cada petrolero dañado en el Estrecho de Ormuz hay una factura que muy pocos medios están cubriendo: los pagos a los propietarios de buques afectados por la guerra entre Estados Unidos e Irán ya representan el segundo mayor desembolso para los aseguradores marítimos en más de una década, según expertos en seguros marítimos citados por Naucher.

La cifra exacta, según Lloyd’s

Desde el estallido de los combates en Medio Oriente, se han acumulado aproximadamente 2,000 millones de dólares en reclamaciones por riesgo de guerra, con más de 70 casos registrados hasta la fecha, según datos de Lloyd’s, el mercado de seguros más antiguo y grande del mundo. La consecuencia inmediata será un aumento considerable en el importe de las primas que pagan navieras y armadores para asegurar sus embarcaciones en la región.

La escala del conflicto, medida en ataques a buques

La Organización Marítima Internacional (OMI) contabiliza más de 72 ataques contra embarcaciones desde marzo de 2026, un ritmo que confirma que el conflicto no se ha tratado de episodios aislados, sino de una campaña sostenida contra el transporte marítimo en una de las rutas más estratégicas del planeta.

La advertencia que preocupa a todo el sector

Lloyd’s advirtió que el mercado asegurador podría enfrentarse a pasivos multimillonarios en reclamaciones por pérdida total si la crisis en el Estrecho de Ormuz persiste. Es una distinción técnica relevante: una cosa son los daños parciales a un buque, que ya suman los 2,000 millones documentados, y otra muy distinta son las reclamaciones por pérdida total de una embarcación, que representarían un salto mucho mayor en el costo agregado para el sector.

Por qué esto es un costo económico real, no solo una anécdota del sector

Este dato conecta directamente con algo que documentamos hace unos días: aunque funcionarios estadounidenses aseguran que un volumen considerable de petróleo, hasta 17 millones de barriles en un solo día, según cifras oficiales, sigue cruzando por corredores alternativos cerca de Omán, ese tránsito no es gratuito. El costo de asegurar cada embarcación que se arriesga a cruzar la zona de conflicto se ha disparado, y ese costo adicional termina trasladándose, tarde o temprano, al precio final del combustible que llega a las estaciones de servicio.

El contexto que agrava la ecuación

Este reporte llega el mismo día en que documentamos que el Brent volvió a superar los 100 dólares por barril, tras el ataque estadounidense contra cinco petroleros iraníes y la represalia de Teherán contra una base militar en Jordania. Irán, además, anunció una nueva “zona de exclusión” fuera del propio estrecho, lo que sugiere que el radio de riesgo para el transporte marítimo, y por tanto el costo de asegurarlo, seguirá expandiéndose en las próximas semanas.

Lo que significa para la economía global

Cuando el costo de asegurar un barco sube, también sube el costo de mover cualquier mercancía por esa ruta, no solo petróleo. El Estrecho de Ormuz es, según describió Reuters, el paso obligado para aproximadamente una quinta parte del comercio mundial de petróleo y gas. Un mercado de seguros bajo presión, con Lloyd’s advirtiendo sobre pasivos multimillonarios, es una señal de que este conflicto ya dejó de ser exclusivamente geopolítico, para convertirse en un problema estructural de costos que atraviesa toda la cadena de suministro energético mundial, con efectos que eventualmente llegan hasta el bolsillo de cada consumidor.