República Dominicana se prepara para 2026 con un panorama económico y político que UBS Financial Services califica de alentador, según un informe que destaca una aceleración del crecimiento real del PIB hacia el 4%, impulsada por tasas de interés más bajas y un entorno internacional más favorable.

Cómo se financia el déficit externo, según UBS

El informe señala que los sólidos superávits provenientes de exportaciones de servicios y remesas compensarán los déficits de las cuentas de ingresos y comercio de mercancías, proyectando que el déficit por cuenta corriente rondará entre 2% y 2,5% del PIB a finales de 2025 y 2026. Es una estructura económica donde las remesas no funcionan como un complemento marginal, sino como una de las piezas que sostiene el equilibrio externo del país.

El peso de la inversión extranjera

UBS estima la inversión extranjera directa neta en un rango de 3,5% a 4,0% del PIB, con el turismo, el comercio, la industria, la energía y el sector inmobiliario identificados como las áreas clave de esa inversión. Según datos del Banco Central de República Dominicana citados en el informe, ese nivel de inversión sería suficiente para cubrir la brecha externa del país.

Las condiciones que hacen posible esta proyección

Para 2026, UBS anticipa que la reducción de las tasas de interés liberará demanda interna y estimulará la inversión, mientras que un entorno externo más estable favorecerá la recuperación del sector turístico, uno de los pilares tradicionales de la economía dominicana. El informe considera además que un estímulo fiscal focalizado contribuirá a robustecer la actividad económica a lo largo del año.

Los riesgos que el propio informe reconoce

UBS no ofrece una lectura sin matices: advierte sobre riesgos relacionados con eventos climáticos adversos y desafíos de gobernabilidad, ambos comunes en mercados emergentes de la región. Pese a esas advertencias, la firma mantiene una visión optimista sobre los indicadores económicos del país para el año que viene.

Un dato de estabilidad cambiaria que respalda el optimismo

La volatilidad del tipo de cambio dominicano se sitúa actualmente en 7,79%, por debajo de la volatilidad de referencia de 11,1%, lo que sugiere una fase de estabilidad relativa en el mercado cambiario local, en contraste con la volatilidad más pronunciada que documentamos hoy mismo en el peso mexicano y el peso colombiano.

Por qué importa en el contexto regional de esta semana

Este informe llega en la misma semana en que documentamos comportamientos dispares entre las principales monedas latinoamericanas: el peso colombiano consolidándose como la de mejor desempeño de la región, y el peso mexicano perfilando su segundo día de pérdidas. El caso dominicano ofrece un tercer patrón: una economía que, según UBS, dependería menos de la volatilidad de corto plazo del diferencial de tasas, y más de flujos estructurales como las remesas, el turismo y la inversión extranjera directa, para sostener su crecimiento durante 2026.