Los mercados financieros de Estados Unidos permanecen cerrados este lunes 7 de septiembre por el feriado del Día del Trabajo. Cuando reanuden operaciones el martes, los inversores tendrán apenas cuatro sesiones para posicionarse antes de la publicación que puede definir el rumbo de la política monetaria del resto del año.

La pregunta que domina la semana

El planteamiento es directo: ¿sigue siendo la inflación lo suficientemente persistente como para obligar a la Reserva Federal a endurecer nuevamente su política? Tras el reporte de empleo de agosto, que mostró 162,000 puestos creados frente a los 53,000 esperados según documentamos el viernes, la atención del mercado se desplazó por completo del empleo hacia los precios.

El jueves 10 se publica el Índice de Precios al Productor (IPP), y el viernes 11 llega el dato más esperado: el Índice de Precios al Consumidor de agosto, tal como reseñamos ayer en nuestro calendario económico semanal.

La contradicción que define este momento

Hay una paradoja que conviene entender bien, porque explica por qué buenas noticias económicas están generando reacciones negativas en los mercados. Una economía fuerte es positiva para las empresas, pero se convierte en un problema para las tasas de interés: mientras el mercado laboral siga mostrando fortaleza, la Reserva Federal tendrá menos razones para tolerar una inflación persistentemente elevada.

Por eso, esta semana los inversores no solo estarán observando si los precios continúan subiendo. Estarán intentando determinar cuánto margen tiene realmente la Fed para esperar.

Los efectos de la baja liquidez sobre las monedas de la región

El feriado tiene consecuencias inmediatas más allá de Wall Street. Con los principales mercados estadounidenses cerrados, el volumen de operaciones cae de forma significativa, y eso le otorga una ligera fortaleza al dólar frente a las monedas de economías emergentes.

El peso mexicano retrocedió este lunes, aunque se mantiene por debajo de las 17 unidades por dólar, tras la apreciación a 16,89 que documentamos el viernes. Felipe Mendoza, analista de mercados en EBC Financial Group, explicó el comportamiento: “la jornada está caracterizada por la baja liquidez y la ausencia de catalizadores de volatilidad debido al feriado del Día del Trabajo en Estados Unidos. Al permanecer cerrados los principales mercados financieros del país, el tipo de cambio se mantendrá acotado en rangos estrechos”.

El factor que no descansa: el petróleo

Hay un elemento que sí siguió moviéndose durante el fin de semana. Nuevos ataques registrados en Medio Oriente alejaron la posibilidad de un acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán, manteniendo la presión al alza sobre los precios del petróleo. Es exactamente el factor que está detrás de la inflación energética que documentamos con el récord histórico de gasolina en 4,14 dólares por galón durante este mismo fin de semana festivo.

Esa presión sobre el crudo es lo que hace tan incierto el dato del viernes: la inflación subyacente puede estar moderándose, pero el componente energético sigue empujando en dirección contraria.

Lo que viene después de esta semana

El calendario está marcado con precisión. El viernes 11 sale el IPC. El martes 15 y miércoles 16, la Reserva Federal decide, en una reunión que además incluirá dot plot, el gráfico donde cada miembro del comité indica su proyección sobre el rumbo de las tasas, algo que no se publicó ni en junio ni en julio.

El mercado ubica actualmente en 60,4% la probabilidad de un alza. Cuatro sesiones bursátiles separan a los inversores de saber si esa apuesta se confirma o se desarma.