El petróleo repunta con fuerza este martes ante las renovadas tensiones entre Estados Unidos e Irán. El Brent, la referencia europea, suma 1,98% hasta los 98,85 dólares por barril, mientras que el WTI, referencia estadounidense, se encarece 3,19% hasta los 94,38 dólares. Es la tercera sesión consecutiva de subidas.
El detonante: 73 objetivos saudíes atacados
Kathleen Brooks, directora de análisis de XTB, detalló los hechos que están detrás del movimiento: “el precio del petróleo ha subido durante tres sesiones consecutivas, y aumentan los temores sobre un conflicto prolongado en Oriente Medio”. Según su análisis, Irán amenazó a Estados Unidos con una guerra económica y utilizó misiles para atacar buques de guerra estadounidenses. Por su parte, los hutíes, respaldados por Irán, atacaron 73 objetivos saudíes con misiles, causando heridas a civiles y afectando algunas instalaciones de producción petrolera.
Brooks añadió el factor que agrava el panorama: “esta situación agrava la preocupación por el suministro al entrar en los meses críticos de invierno en el hemisferio norte”.
El sector tecnológico, el más castigado
Wall Street abrió la semana corta con caídas lideradas precisamente por el sector tecnológico. Los principales índices, S&P 500 y Nasdaq, comenzaron presionados por el alza de las rentabilidades de los bonos. Los semiconductores fueron de los más golpeados, por una razón directa: la subida de los tipos de interés reduce el valor presente de los beneficios futuros de las compañías, y las tecnológicas son las que más dependen de esas proyecciones a largo plazo.
El otro frente que vigilan los mercados: el yen japonés
Hay un movimiento paralelo que merece atención. El yen prolonga este martes su fuerte remontada frente al dólar y se aproxima a sus niveles más altos del año, favorecido por las crecientes expectativas de nuevas subidas de tipos del Banco de Japón, y por un movimiento técnico que está obligando a los inversores a cerrar posiciones bajistas sobre la moneda nipona.
Ese fortalecimiento del yen tiene un efecto indirecto sobre los mercados globales: buena parte del capital que financia operaciones de riesgo en todo el mundo se toma prestado en yenes precisamente por sus tasas históricamente bajas. Si esas tasas suben, ese financiamiento se encarece.
La incertidumbre inusual sobre la Fed
Todo esto ocurre a una semana de la reunión de política monetaria de la Reserva Federal, y con un nivel de incertidumbre poco habitual. La razón, según el análisis de Bolsamania, es la estrategia del propio presidente del banco central, Kevin Warsh, de esconder sus cartas hasta el último momento, algo que documentamos al cubrir su discurso en Jackson Hole, donde rompió con más de dos décadas de tradición al negarse a dar señales sobre el rumbo de las tasas.
El dato estacional que conviene tener presente
Un apunte de contexto que aporta Bespoke Investment Group: el S&P 500 ha bajado de media un 1,3% en los septiembres que coinciden con año de elecciones de mitad de mandato. Es una estadística histórica, no una predicción, pero se suma a un mes que ya arrastra la reputación de ser el peor del año para las bolsas.
Lo que define el resto de la semana
El calendario está marcado con precisión: el jueves 10 se publica el Índice de Precios al Productor, el viernes 11 llega el IPC de agosto, y el martes 15 y miércoles 16 la Fed decide sobre las tasas. Con el petróleo por encima de los 94 dólares y presionando directamente el componente energético de la inflación, el dato del viernes se vuelve todavía más incierto, tal como reseñamos en nuestro calendario económico semanal.
Para las familias, el efecto es inmediato y ya documentado: la gasolina cerró el fin de semana de Labor Day en un récord histórico de 4,14 dólares por galón, y cada nueva sesión de subida del crudo se traslada al surtidor con unos días de retraso.
