El gobierno de Donald Trump anunció este miércoles que el programa Medicaid dejará de financiar cirugías de transición de género y tratamientos hormonales para menores de edad en Estados Unidos. El anuncio lo hizo el doctor Mehmet Oz, administrador de los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid, “por instrucción” directa del presidente, según confirmó la propia Casa Blanca a través de sus canales oficiales.
“No vamos a pagar para que nuestros niños inocentes se sometan a estas cirugías y prácticas bárbaras, que resultan en un daño impensable e irreversible para sus cuerpos jóvenes”, declaró la Casa Blanca en el comunicado que acompañó el anuncio. El gobierno destacó que, gracias a la presión sostenida que ha ejercido sobre este tema durante el último año y medio, “decenas de hospitales estadounidenses” ya han discontinuado por cuenta propia lo que la administración llama la práctica de “atención de afirmación de género”, y anticipó que “muchos más” seguirán ese mismo camino.
Esta medida se suma a una serie de acciones que la administración Trump viene impulsando desde el inicio de su segundo mandato en esta misma área de política pública. El propio presidente firmó anteriormente órdenes ejecutivas orientadas a restringir el acceso de menores a tratamientos de afirmación de género, y su gobierno ha condicionado en varias ocasiones financiamiento federal a hospitales y sistemas de salud que continúan ofreciendo este tipo de atención a pacientes menores de edad. La decisión de retirar la cobertura de Medicaid específicamente representa un paso adicional, dado que ese programa financia la atención médica de millones de familias de bajos ingresos en todo el país, incluyendo una proporción significativa de familias hispanas.
Organizaciones médicas como la Academia Estadounidense de Pediatría han mantenido públicamente una posición distinta a la de la administración, sosteniendo que las decisiones sobre atención de afirmación de género deben tomarse de forma individualizada entre el paciente, su familia y su equipo médico, siguiendo protocolos clínicos establecidos. Defensores de los derechos de las personas trans han advertido que medidas como esta eliminan opciones de atención médica para las familias de menores recursos, mientras que familias con mayor capacidad económica podrían seguir accediendo a esos mismos tratamientos de forma privada, fuera de la cobertura de Medicaid.
El momento del anuncio no es casual: llega apenas un día después de que el propio gobierno firmara la orden ejecutiva que reduce de 18 a 11 las vacunas infantiles recomendadas —que documentamos ayer—, consolidando una semana de decisiones de política de salud pública con un enfoque similar: revisar a fondo protocolos médicos establecidos, presentándolos como una corrección necesaria frente a lo que la administración describe como excesos del sistema de salud convencional.
Por qué esto importa para la comunidad hispana en Estados Unidos: Medicaid es, para una porción significativa de las familias hispanas en Estados Unidos, la principal —y en muchos casos única— vía de acceso a atención médica pediátrica especializada. Que este programa deje de cubrir un tipo específico de tratamiento no elimina la necesidad médica que pueda existir detrás de cada caso individual, pero sí elimina la vía de financiamiento para las familias que dependen de la cobertura pública, mientras quienes cuentan con seguro privado o recursos propios mantienen, en la práctica, un acceso que las familias de menores ingresos ya no tendrán disponible de la misma forma.
