La última vez que Richard Branson puso su nombre al lado de Venezuela fue en febrero de 2019, con el concierto Venezuela Aid Live en Cúcuta, del lado colombiano de la frontera, pidiendo que dejaran entrar la ayuda humanitaria. Siete años después, el fundador de Virgin no está en la frontera. Está en Caracas, y viene a hablar de inversión.

Branson abre este miércoles la sexta edición del Startup Venezuela Summit, que va del 21 al 23 de octubre. Las entradas para su charla se agotaron rápido, según Bloomberg Línea.

Quién va y qué hay en juego

El miércoles es el Capital & Venture Day, solo por invitación, en la sede del BNC, que presenta el evento. El jueves y el viernes son las jornadas abiertas en el Caracas Campus.

El dato que explica por qué vienen

Torbar repite una cifra: la intermediación financiera en Venezuela está por debajo de 5% del PIB, frente a un promedio regional cercano al 50%. Es su comparación, sin fuente detallada, pero apunta a algo que cualquier venezolano conoce: en el país casi no hay crédito. Los bancos prestan poco, porque con un bolívar que pierde valor todos los meses prestar en bolívares es perder plata.

Para un fondo de inversión, eso es un problema y una oportunidad al mismo tiempo. Donde no hay crédito, la empresa que lo resuelva tiene el mercado casi vacío. Ese es justamente el caso de Cashea, la plataforma de “compra ahora y paga después” que se volvió el ejemplo de éxito del ecosistema local. Pagos, remesas, logística, salud, educación, energía y consumo masivo son los sectores que los organizadores señalan como oportunidad.

Lo que todavía frena el dinero

El entusiasmo tiene límites concretos, y conviene decirlos:

Y la diáspora en todo esto

El dato más interesante del evento quizás no es Branson, sino el regreso de emprendedores venezolanos que se fueron, ganaron experiencia afuera y ahora vuelven a montar empresas. Torbar cuenta que hay inversionistas que le dicen: “Vienes a Venezuela, ¿sí? Ya invertí en cuatro empresas”.

Es una señal real, pero pequeña: unas 40 startups apoyadas con financiamiento o mentoría en cinco ediciones. No es un boom. Es el comienzo de algo que, para crecer, necesita lo mismo que necesita el venezolano de a pie: luz estable, una moneda que no se derrita y una fecha para elegir.

Branson vino en 2019 a pedir que dejaran pasar la ayuda. Si en 2026 viene a buscar empresas, algo cambió. Lo que falta saber es si el país cambió lo suficiente como para que el dinero se quede.