La última vez que Richard Branson puso su nombre al lado de Venezuela fue en febrero de 2019, con el concierto Venezuela Aid Live en Cúcuta, del lado colombiano de la frontera, pidiendo que dejaran entrar la ayuda humanitaria. Siete años después, el fundador de Virgin no está en la frontera. Está en Caracas, y viene a hablar de inversión.
Branson abre este miércoles la sexta edición del Startup Venezuela Summit, que va del 21 al 23 de octubre. Las entradas para su charla se agotaron rápido, según Bloomberg Línea.
Quién va y qué hay en juego
- 25 fondos de inversión, según el organizador, Esteban Torbar. Los nombres no se publicaron.
- Unos 40 invitados internacionales. En la primera edición, en 2023, fueron 10, y de ellos solo unos cuatro eran inversionistas.
- Adriana Cisneros, CEO de Grupo Cisneros, que impulsa un fondo de capital privado de 1.000 millones de dólares para la recuperación de Venezuela. Estará el jueves en un panel con Ignacio Vollmer (Mercantil), Pedro Vallenilla (Cashea) y Laura González-Estéfani (TheVentureCity), según El Estímulo.
- Un millón de dólares para la startup venezolana que gane la final de la Startup World Cup en San Francisco. Entre 8 y 10 empresas harán su presentación en Caracas para ganarse ese cupo.
- Empresas Polar, Farmatodo y Santa Teresa participan en las conversaciones sobre innovación dentro de empresas grandes.
El miércoles es el Capital & Venture Day, solo por invitación, en la sede del BNC, que presenta el evento. El jueves y el viernes son las jornadas abiertas en el Caracas Campus.
El dato que explica por qué vienen
Torbar repite una cifra: la intermediación financiera en Venezuela está por debajo de 5% del PIB, frente a un promedio regional cercano al 50%. Es su comparación, sin fuente detallada, pero apunta a algo que cualquier venezolano conoce: en el país casi no hay crédito. Los bancos prestan poco, porque con un bolívar que pierde valor todos los meses prestar en bolívares es perder plata.
Para un fondo de inversión, eso es un problema y una oportunidad al mismo tiempo. Donde no hay crédito, la empresa que lo resuelva tiene el mercado casi vacío. Ese es justamente el caso de Cashea, la plataforma de “compra ahora y paga después” que se volvió el ejemplo de éxito del ecosistema local. Pagos, remesas, logística, salud, educación, energía y consumo masivo son los sectores que los organizadores señalan como oportunidad.
Lo que todavía frena el dinero
El entusiasmo tiene límites concretos, y conviene decirlos:
- La luz. Los propios organizadores reconocen las fallas eléctricas como un riesgo. Es el mismo diagnóstico que hicimos en Parlo-Tanto: sin resolver el sistema eléctrico, el resto es imposible.
- La moneda. El dólar oficial ya pasó los 880 bolívares y casi se triplicó en el año, como explicamos en la nota sobre el dólar BCV. Un inversionista puede apostar por una empresa venezolana, pero necesita saber cómo va a sacar sus ganancias en dólares.
- Las reglas. Uno de los fondos participantes tiene autorización para incluir a Venezuela en su estrategia de inversión, según Bloomberg Línea. Que eso sea noticia dice mucho: para la mayoría todavía no es automático, por las sanciones que se han ido aflojando por partes desde la captura de Maduro.
- La política. Este mismo miércoles termina la tercera ronda de diálogo entre el Gobierno interino y un sector de la oposición, y todavía no hay fecha de elecciones. El capital de largo plazo quiere reglas que duren más que un gobierno encargado.
Y la diáspora en todo esto
El dato más interesante del evento quizás no es Branson, sino el regreso de emprendedores venezolanos que se fueron, ganaron experiencia afuera y ahora vuelven a montar empresas. Torbar cuenta que hay inversionistas que le dicen: “Vienes a Venezuela, ¿sí? Ya invertí en cuatro empresas”.
Es una señal real, pero pequeña: unas 40 startups apoyadas con financiamiento o mentoría en cinco ediciones. No es un boom. Es el comienzo de algo que, para crecer, necesita lo mismo que necesita el venezolano de a pie: luz estable, una moneda que no se derrita y una fecha para elegir.
Branson vino en 2019 a pedir que dejaran pasar la ayuda. Si en 2026 viene a buscar empresas, algo cambió. Lo que falta saber es si el país cambió lo suficiente como para que el dinero se quede.
