El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, confirmó durante su segunda visita a Quito en lo que va de 2026 que su gobierno ha hundido embarcaciones ecuatorianas como parte de acuerdos bilaterales de cooperación antinarcóticos, en un encuentro con el presidente Daniel Noboa donde recibió la Orden Nacional al Mérito en el Grado de Gran Cruz, la mayor condecoración que otorga el Estado ecuatoriano.

La cifra que confirma el reconocimiento

Según reportó La Jornada, el reconocimiento de Rubio llega en medio de las críticas por el ataque y hundimiento de nueve embarcaciones ecuatorianas durante este año, la desaparición de ocho pescadores, y la detención de ciudadanos ecuatorianos sin antecedentes penales ni pruebas presentadas para imputarlos como miembros de organizaciones criminales.

Lo que Estados Unidos ofrece a cambio

A cambio de la condecoración, Rubio anunció que su gobierno solicitará al Congreso estadounidense 45 millones de dólares adicionales para apoyar el combate al narcotráfico en Ecuador, junto con 10 millones destinados directamente a combatir la minería ilícita. Washington también entregará al país andino un buque de la Guardia Costera de 110 pies y transferirá cinco interceptores adicionales en los próximos meses.

El discurso que acompañó el anuncio

Rubio acompañó estos anuncios con un discurso que culpó directamente a “grupos de izquierda” por el deterioro de la región: “destruyó Venezuela, Cuba, Nicaragua, todos los países que ha controlado en la región”, declaró, extendiendo la acusación también a Ecuador y Bolivia, donde según él estos grupos “están aliados con estas organizaciones criminales de narcotráfico”.

La misma gira, un tono muy distinto sobre México

Un día antes, durante esa misma gira regional, Rubio había sido considerablemente más duro con otro gobierno vecino. “No es ni de lejos suficiente”, calificó la lucha del gobierno de Claudia Sheinbaum contra los cárteles de la droga, advirtiendo que Estados Unidos hará frente a esta problemática “de una forma u otra”. Según reportó Infobae, Rubio detalló que en México “hay territorios, vastos territorios, que no están bajo el control del Estado”.

Es una crítica que resulta significativa por el contraste: mientras el propio Estados Unidos reconoce haber hundido embarcaciones y detenido personas sin pruebas en Ecuador, exige simultáneamente a México un control territorial que el propio gobierno estadounidense no logra ejercer plenamente en sus operaciones antinarcóticos regionales.

El resto de la gira: Perú y el “Escudo de las Américas”

La gira de Rubio, que se extiende hasta este jueves por Colombia, Ecuador y Perú, continúa hoy con una reunión con la presidenta peruana Keiko Fujimori en Palacio de Gobierno. Según anunció el propio Rubio por medio de una columna de opinión en El Comercio, Perú se incorporará al “Escudo de las Américas”, el grupo impulsado por la administración Trump para combatir organizaciones criminales transnacionales. Expertos consultados por Infobae Perú advirtieron, sin embargo, que todavía no queda claro cuál será el nivel real de participación estadounidense en ese esfuerzo.

Cómo conecta con la gira previa de Rubio sobre Venezuela

Esta misma semana documentamos que Rubio, antes de iniciar esta gira, defendió en el aeropuerto de Miami el acuerdo petrolero con Venezuela, asegurando que el país sudamericano estará “mucho mejor asociándose con Estados Unidos” que con China, Rusia e Irán. Es el mismo patrón de política exterior que se repite en cada parada de esta gira: Washington ofreciendo recursos, cooperación y respaldo económico a gobiernos aliados en la región, mientras simultáneamente enfrenta cuestionamientos sobre los métodos y el costo humano de sus propias operaciones de seguridad.

Para la comunidad hispana que sigue de cerca la política exterior estadounidense hacia Latinoamérica, la combinación de estos anuncios, condecoraciones, fondos millonarios, y al mismo tiempo el reconocimiento de operaciones letales sin pruebas concluyentes, confirma que la estrategia regional de esta administración sigue avanzando con una velocidad que, hasta ahora, no siempre viene acompañada de la misma transparencia sobre sus consecuencias reales en el terreno.