El presidente Donald Trump sugirió este miércoles cambiar el nombre del Estrecho de Ormuz, uno de los pasos marítimos más estratégicos del planeta, por el de “Estrecho de Trump”. “Ahora que lo tenemos bajo control de EE.UU., ¿deberíamos cambiar el nombre de Estrecho de Ormuz a ESTRECHO TRUMP? Al igual que Estados Unidos, ¡estaría ‘más candente’ que nunca!”, escribió el mandatario, según recogieron Prensa Latina y otros medios.
Una propuesta que choca con los datos del propio mercado
La afirmación de que Estados Unidos tiene el estrecho “bajo control” merece contraste con lo que muestran los indicadores económicos de esta misma semana. Documentamos hoy que el crudo WTI superó los 93 dólares por barril, precisamente por la incertidumbre sobre el tránsito marítimo en esa zona. Y el lunes reportamos la reanudación de los ataques militares entre ambos países, con Estados Unidos bombardeando plataformas de lanzamiento en la isla iraní de Larak, donde según el Comando Central Teherán ultimaba el despliegue de minas marinas en ese mismo paso marítimo.
Además, como documentamos el sábado, Irán mantiene formalmente seis condiciones para reabrir el estrecho a la navegación normal, entre ellas el levantamiento del bloqueo naval y de las sanciones. Ninguna de esas condiciones ha sido satisfecha, y las negociaciones mediadas por Omán permanecen estancadas.
El matiz que ofrecen los analistas de mercado
Hay, sin embargo, un dato que respalda parcialmente la lectura optimista de la Casa Blanca. Los expertos de Link Gestión, citados en nuestra cobertura de ayer, señalaron que los precios del petróleo se mantienen “relativamente contenidos” pese a la escalada militar, y que esto “podría explicarse, al menos en parte, porque el flujo de crudo que está atravesando el Estrecho de Ormuz estaría siendo muy superior al que inicialmente se estimaba”. Es decir: el tránsito real es mayor de lo que sugiere el discurso sobre un bloqueo total, aunque eso dista bastante de equivaler a un “control” estadounidense del paso marítimo.
No es la primera vez
Esta propuesta se inscribe en un patrón ya conocido de la actual administración, que ha impulsado cambios de nombre a accidentes geográficos e instituciones. El propio Departamento de Defensa pasó a denominarse Departamento de Guerra, un cambio que hemos venido reflejando en nuestra cobertura al citar a Pete Hegseth como “secretario de Guerra”.
Un detalle que no es menor: el estrecho no es estadounidense
Vale la pena precisar lo obvio, porque el anuncio lo omite: el Estrecho de Ormuz es un paso marítimo internacional situado entre Irán, al norte, y Omán y Emiratos Árabes Unidos, al sur. Su nombre no depende de ninguna decisión unilateral de Washington, y cualquier cambio de denominación oficial en cartas náuticas internacionales requeriría procesos ante organismos como la Organización Hidrográfica Internacional, donde una propuesta de este tipo enfrentaría, como mínimo, la objeción de los propios países ribereños.
Por ahora, la propuesta funciona más como declaración política que como iniciativa administrativa concreta, en una semana donde el conflicto con Irán volvió a escalar militarmente y donde el precio de la energía sigue siendo, como documentamos, el factor que más presiona el costo de vida de las familias estadounidenses de cara a las elecciones de noviembre.
