El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este domingo, durante su visita a Irlanda que documentamos ayer, que el pueblo venezolano “está muy feliz” y evitó comprometerse con una fecha concreta para la celebración de elecciones democráticas en el país. Consultado por periodistas sobre cuándo podrían realizarse esos comicios, su respuesta fue escueta: “cuando estén listos”.

Lo que dijo exactamente

“El pueblo de Venezuela ahora está muy feliz porque vivía en una situación difícil”, declaró Trump, según recogió Efecto Cocuyo. El mandatario vinculó ese supuesto bienestar directamente al acuerdo petrolero que hemos documentado extensamente en esta serie: “ahora las compañías petroleras están entrando, se está ganando mucho dinero”, afirmó, y agregó: “tenemos a todas las grandes compañías entrando allí ahora y están perforando”.

Una declaración que no es nueva, pero llega en un momento sensible

Según el propio reporte de Efecto Cocuyo, esta afirmación es la reiteración de un discurso que Trump ha mantenido desde que se intensificaron las solicitudes de elecciones libres, transparentes y soberanas en Venezuela, tras la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero. No es la primera vez que lo dice, pero sí llega en un momento donde la presión por definir una hoja de ruta electoral clara se ha intensificado, incluida la exigencia de 95 organizaciones que documentamos hace apenas un día pidiendo la apertura del registro electoral para los 7,8 millones de venezolanos en el exterior.

Lo que contradice directamente esta afirmación: testimonios con nombre y apellido

Un reportaje de El Pitazo, que recorrió distintos estados del país preguntando directamente a los ciudadanos si se sienten felices, arroja un panorama radicalmente distinto al que describe Trump. María Sifontes, ama de casa de San Félix, estado Bolívar, fue directa: “yo no puedo estar feliz y bailando en las calles como dice el presidente de los Estados Unidos. Si él está diciendo eso es porque desde Venezuela le están pasando información falsa. Aquí la gente está angustiada y peleando todos los días con el dólar”.

Alberto Domínguez, desde Barquisimeto, describió lo que llamó una “desesperanza inducida”: “los venezolanos estaremos en una felicidad colectiva cuando haya insumos en los hospitales, cuando tengamos todos los servicios públicos a disposición para el 100% de los venezolanos, cuando haya justicia y paz”. La profesora jubilada María Piñero, desde Portuguesa, coincidió: “el país no puede hablar de felicidad mientras persistan salarios y pensiones insuficientes, así como el deterioro de los servicios públicos. Hay personas que apenas logran sobrevivir”.

Los datos que respaldan estos testimonios

Estos relatos no son casos aislados. La encuesta “Verdad Venezuela”, realizada por Meganálisis entre el 18 y el 28 de julio de este año, concluye que predominan sentimientos de indignación, impotencia y tristeza entre la población venezolana. El mismo estudio señala que la imagen positiva de Trump entre los venezolanos cayó 70,7% entre enero y julio de 2026, y atribuye buena parte de esa caída al respaldo de su administración hacia figuras del propio oficialismo, algo que ha generado, según la encuesta, “altos niveles de decepción, confusión e indignación”.

El contexto que hace esta afirmación todavía más difícil de sostener

Vale la pena recordar que Venezuela atraviesa, además de su crisis económica estructural, las consecuencias de un doble terremoto de 7,2 y 7,5 de magnitud registrado el 24 de junio, que dejó más de 6,000 personas fallecidas, más de 800 edificaciones dañadas y 180 colapsadas. Es una tragedia que se sumó a 26 años de gobierno chavista, durante los cuales el país perdió, según cifras que hemos citado en esta serie, una porción mayoritaria de su PIB.

Lo que sí confirmó Trump: el petróleo sigue siendo el eje de su discurso

Más allá del comentario sobre la felicidad del pueblo venezolano, Trump reiteró el argumento central que ha sostenido desde el anuncio del acuerdo petrolero a finales de agosto: que la llegada de grandes petroleras estadounidenses generará beneficios económicos crecientes. “Cuando realmente empiecen a perforar, cuando eso realmente empiece a suceder, ya está sucediendo”, declaró, una formulación que no aporta ningún cronograma concreto, en la misma línea de opacidad que hemos documentado repetidamente en esta serie sobre los términos reales del acuerdo.

Para la diáspora venezolana que sigue de cerca cada declaración sobre el futuro político de su país, la distancia entre el discurso de Trump desde un campo de golf en Irlanda, y los testimonios de quienes efectivamente viven en Venezuela hoy, vuelve a poner sobre la mesa una pregunta que esta serie ha documentado una y otra vez: quién habla realmente en nombre de los venezolanos cuando se anuncian los términos de su propio futuro.