Otro domingo de Parlo-Tanto, y esta vez me tocó mojarme desde el arranque. Yo era de los optimistas después del 3 de enero: pensé que los cambios iban a ser más rápidos y que las inversiones iban a llegar con movimiento real. Diez meses después, lo dije en el programa, esto está más crudo de lo que pensábamos. Hay mucho anuncio, mucho convenio y mucha intención de invertir, pero la luz sigue igual y los precios cambian todos los días. Con esa inquietud senté a mis dos compañeros de mesa: Oswaldo Leal, que nos habla desde Barquisimeto, y Aldrin Villalobos, desde España. Adalberto Alvarado y Román Sastre no pudieron acompañarnos esta vez.
Oswaldo usó una imagen que me quedó grabada: Venezuela es un paciente que salió de terapia intensiva, y nadie sale de terapia intensiva a correr un maratón de 42 kilómetros. Para él, lo que estamos viendo es un “toma y dame” político entre Washington y el Gobierno de Delcy Rodríguez, donde se quitan sanciones a cambio de otras concesiones, mientras el capital, que es miedoso, sigue sin confiar. Citó al propio Tesoro de Estados Unidos para recordar que Venezuela todavía tiene alrededor de 400 restricciones vigentes. Y ahí hice la pregunta que para mí es clave: ¿esto es una apertura real o una apertura con permiso? Porque no es lo mismo levantar sanciones que dar licencias.
Aldrin fue todavía más duro. A su juicio, la luz al final del túnel solo se va a ver cuando se hagan las reformas de fondo, y explicó cuáles son: un Banco Central autónomo de verdad, con metas de inflación; una reforma fiscal que transparente en qué se gasta cada bolívar; una solución para una deuda que, según dijo, dobla el tamaño de la economía; un sistema que vuelva a dar crédito; y dejar que la economía de mercado funcione. Su frase fue contundente: con una inflación acumulada que él ubica cerca de 225% en lo que va de año, pueden llegar 500.000 millones de dólares el lunes y la gente no va a sentir la mejora. Y su lectura política tampoco es optimista: quien tendría que aplicar esas reformas no es quien se va a llevar los réditos en unas elecciones limpias, y por eso duda que lleguen pronto.
Hablamos también de la eliminación de la obligatoriedad de las máquinas fiscales, que les expliqué en esta nota, y de la baja del encaje legal sobre los depósitos a plazo, que según comentó Oswaldo pasó de 73% a alrededor de 50%. ¿Sirve de algo? Su respuesta fue que casi nada: en un país donde nadie quiere ahorrar en bolívares, casi nadie tiene depósitos a plazo, así que por esa vía no va a llegar más crédito. Y de paso desmontó otra idea: que la economía crezca no significa que el venezolano viva mejor, porque un crecimiento empujado por consumo y gasto público no deja carreteras, hospitales ni pozos nuevos. Aldrin lo completó con un ejemplo de corredor: si antes hacías un kilómetro en 10 minutos, luego en 20, y ahora en 19, mejoraste, pero estás lejos de tu mejor marca.
Me sorprendió lo que dijeron sobre las remesas. Yo veo a muchas familias dependiendo de lo que les mandan sus hijos desde afuera, pero los dos coincidieron en que, a nivel macro, las remesas pesan poco en la economía venezolana. Oswaldo calculó que no llegan a 3% y que en promedio son envíos de 100 a 200 dólares, que alivian pero no transforman. Aldrin, cuya tesis doctoral es justamente sobre remesas, explicó que nuestra migración fue un “choque” de ocho o nueve millones de personas en pocos años, distinta a la de países con una diáspora histórica, y por eso todavía no produce el mismo flujo.
En la recta final, Oswaldo nos contó del diplomado en mercados financieros y análisis de datos que prepara en Barquisimeto con aval de la UCLA, con la idea de llevarlo luego a toda Latinoamérica de forma virtual. Su dato me dejó pensando: según él, apenas 3% de los venezolanos conoce el mercado financiero. Cerramos con Netanyahu y su video con el “Dame hombro”, la segunda vuelta en Brasil, donde los tres apostamos por un triunfo ajustado de Flávio Bolsonaro sobre Lula, las elecciones de medio término en Estados Unidos, donde yo apuesto a un Senado mucho más equilibrado, y, como no podía faltar, las predicciones del clásico.
Si este tema les interesa, les recomiendo también el episodio en el que hablamos de por qué sin luz no hay inversión posible en Venezuela. Y les dejo la misma pregunta que nos hicimos en la mesa: ¿estamos ante una apertura de verdad o ante una apertura con permiso? Déjenme su opinión en los comentarios del video.