Quien haya tenido un negocio en Venezuela sabe que la máquina fiscal es casi un personaje de la familia: cara, con su técnico autorizado, su etiqueta, su libro de mantenimiento y ese reporte Z que hay que sacar todas las noches. Pues desde esta semana dejó de ser obligatoria, y les confieso que es de esas noticias que, para el pequeño comerciante, pesan más que muchos titulares políticos.
El SENIAT publicó la Providencia SNAT/2026/00093 en la Gaceta Oficial N.º 43.484, del 21 de octubre, según reportó El Diario. La norma cambia cómo se emiten en todo el país las facturas, las notas de débito y crédito, las guías de despacho y los comprobantes de retención. Lo central es sencillo: ahora el comerciante elige. Puede seguir con su máquina fiscal si ya la tiene o la prefiere, puede usar una imprenta digital u otro proveedor autorizado, o puede facturar desde un portal y una aplicación gratuitos del propio SENIAT. “La decisión de contar o no con una máquina fiscal es ahora voluntad del comerciante”, escribió en X el superintendente Román Maniglia, que además adelantó una nueva fase de facturación digital “sin costo” para todos los sectores.
Los talonarios de imprenta de toda la vida no desaparecen, pero quedan solo para emergencias: apagones largos, caídas de internet, una avería comprobada o una falla del sistema central. Y cuando pasa la emergencia, esas facturas en papel hay que mandarlas en PDF al día siguiente. En un país donde la luz se va como se va, ese detalle no es menor.
La trampa del “a partir de este momento”
Aquí es donde yo les pido cuidado. Delcy Rodríguez, al anunciar la medida el 21 de octubre, dijo que la suspensión regía “a partir de este momento”. Pero el texto de la providencia, según el resumen del tributarista Leonardo Tapia, dice que entra en vigencia 180 días continuos después de su publicación, o sea, alrededor del 19 de abril de 2027.
El anuncio político va por delante del calendario legal, y eso en Venezuela casi siempre lo termina pagando el comerciante en una fiscalización. Si usted tiene un negocio, mi recomendación es no salir corriendo a vender la máquina fiscal ni dejar de cumplir con ella hasta que el SENIAT publique los instructivos del portal y de la app, que todavía no existen en detalle. Y antes de cambiar de sistema, hable con su contador.
Hay otro punto que toca a casi todos los comercios hoy. Si el precio está en dólares, la factura tendrá que mostrar el monto en divisas, su equivalente en bolívares y el tipo de cambio aplicado. Con el dólar BCV en 886,23 bolívares este viernes, según los datos del BCV que recoge Finanzas Digital, y subiendo casi todos los días, como les conté en la nota sobre el dólar oficial, eso obliga a llevar la cuenta al día. Lo curioso es que la providencia no dice qué tasa usar, y esa es una duda que el SENIAT tendrá que aclarar pronto. También hay reglas puntuales: las facturas de licores solo podrán emitirse por vía digital, cada punto de venta necesitará su propia numeración precedida de la palabra “serie”, y cambiar de medio de facturación hay que notificarlo a la gerencia regional del domicilio fiscal. Los talonarios que ya tiene puede gastarlos hasta que se acaben o hasta que la norma entre en vigor.
Lo que hay detrás
A mí lo que más me llama la atención es lo que Delcy dijo sin rodeos: en Venezuela pagan impuestos muy pocas personas. El Gobierno asegura que redujo los contribuyentes especiales de más de 132.000 a 44.000, aunque esa medida todavía no tiene norma publicada, según el boletín de Gente Activa.
La lógica se entiende. La máquina fiscal era una barrera de entrada: si para facturar legalmente un emprendedor tenía que comprar un equipo y pagar mantenimiento, muchos sencillamente no facturaban. Un portal gratuito baja ese costo, y de paso le entrega al SENIAT algo que nunca tuvo, que es la información de cada venta casi en tiempo real.
Para el que vende empanadas o tiene una bodega, puede ser un alivio de verdad. Para el fisco, es la forma de verlo todo. Las dos cosas son ciertas a la vez, y la pregunta que me hago es cuál de las dos va a pesar más cuando llegue abril.
Esta nota es informativa y no sustituye la asesoría de un contador o abogado tributarista.
