El jueves pasó algo que resume muy bien el momento que vive Venezuela. Mientras miles de personas marchaban en Caracas y en otras ciudades pidiendo una fecha para votar, el Departamento de Estado celebraba la mesa de diálogo. “Esta última ronda de negociaciones arrojó resultados tangibles”, dijo su vocero, Thomas Pigott, según El Pitazo.
Y yo creo que las dos cosas son verdad. Hubo resultados. El problema es que el resultado que la gente salió a pedir a la calle no estuvo entre ellos.
Les cuento qué se acordó. La tercera ronda entre el Gobierno interino y la delegación opositora de Dinorah Figuera cerró el miércoles 21 con el compromiso de revisar cuatro leyes, según Infobae. De la Ley de la Contraloría, solo la parte que permite inhabilitar políticos. De la ley contra la delincuencia organizada, la manera en que define el terrorismo, esa figura que se ha usado una y otra vez contra presos políticos. También se propuso revisar la Ley Simón Bolívar de 2024, la que castiga con 25 a 30 años de cárcel y 60 de inhabilitación a quien promueva sanciones contra el Gobierno, y la ley de partidos, para “garantizar la participación de todos los actores”. A eso se sumó una comisión paritaria para gestionar el oro venezolano retenido en el Banco de Inglaterra, unas 31 toneladas según la cifra que manejaron las partes en agosto y que recogió Moncloa.com, que se destinaría a los damnificados del terremoto del 24 de junio y a recuperar servicios públicos.
Washington agregó a la cuenta otros avances del proceso, como el comité de postulaciones del TSJ, con 12 representantes de la sociedad civil juramentados el jueves, y el desbloqueo de más de 70 páginas web. La próxima ronda será entre el 11 y el 15 de noviembre, anunció Jorge Rodríguez.
Lo que no está en ningún acta
Ahora vamos a lo que falta, que es lo que más importa. No hay fecha de presidenciales. La propia Figuera reconoció que la “gran demanda” del país son las elecciones, y que su delegación las propone para 2027, pero dijo que antes quiere desmontar el “aparato” que rodea al sistema electoral. Puede tener razón en el orden de los factores, pero mientras tanto la pregunta de ¿cuándo serán las elecciones en Venezuela? sigue sin respuesta.
Tampoco se levantó la inhabilitación de María Corina Machado. Lo que se acordó fue revisar el proceso de inhabilitaciones, que no es lo mismo. Figuera admitió en una entrevista con El Nacional que esa mesa “ha sido la más difícil que hemos tenido” y que es “un hueso duro de roer”. Y Delcy Rodríguez repite que si Machado aterriza en Caracas tendrá que responder ante la justicia por haber apoyado la captura de Maduro. O sea, se revisa la ley que inhabilita, pero la mujer que ganó las primarias sigue sin poder entrar a su país.
Y luego está la Ley contra el Odio, que Washington metió en la lista de logros y que Delcy presenta como iniciativa suya, no de la mesa. La reforma, ya avalada por el TSJ, quita la cárcel. Pero la cambia por multas de hasta 10.000 veces el valor de la moneda de mayor valor, que impondría el Ministerio de Interior de Diosdado Cabello, y mantiene la obligación de que las redes borren contenidos “inmediatamente” y sin orden judicial, según las organizaciones citadas por Infobae. Gonzalo Himiob, de Foro Penal, lo dijo mejor que nadie: “Cambiar el tipo de pena, de una ‘corporal’ a otra ‘no corporal’, no es ‘quitarle el carácter punitivo’ a una ley”. Foro Penal cuenta unas 927 personas imputadas por “instigación al odio” desde 2017.
Yo lo he dicho aquí y lo repito: una ley hecha para castigar opiniones no se arregla bajándole la pena. Se deroga. Es exactamente lo que pide la oposición en esa mesa, y como periodista no puedo ver de otra manera una norma que durante nueve años sirvió para callar gente.
Lo que veo, en resumen, es un diálogo que avanza por los bordes del problema y no por el centro. Tribunal, leyes, oro: son pasos reales y no hay que despreciarlos. Pero las leyes que se revisan son las que sirvieron para perseguir, y la que se reforma es la que sirvió para silenciar. La fecha que pidieron los que marcharon el jueves, y la diáspora en 17 países el sábado anterior, todavía no aparece.
Nos vemos a mediados de noviembre. Ahí vamos a saber si “resultados tangibles” incluye, por fin, un día en el calendario para votar.
