Estados Unidos cierra este domingo el mes de agosto más caro en gasolina de toda su historia, con el precio promedio nacional manteniéndose por encima de los 4 dólares por galón absolutamente todos los días del mes, según datos de AAA. Es la primera vez que esto ocurre, y supera el récord previo establecido en agosto de 2022. Según Patrick De Haan, jefe de análisis petrolero de GasBuddy, los precios han pasado 103 días de este año, 46% de lo que va de 2026, en o por encima de los 4 dólares por galón, una cifra que nunca se había mantenido tan alta a estas alturas del calendario.
Una comparación que ilustra el peso real sobre el presupuesto familiar
Hace apenas un año, ese mismo tanque de combustible costaba alrededor de 3.20 dólares por galón. Es decir, el costo de llenar el tanque hoy es aproximadamente 27% más alto que hace doce meses, una presión que se suma directamente al costo de vida de millones de familias, incluidas las hispanas, que dependen del automóvil para trasladarse al trabajo a diario.
El diésel, todavía más golpeado
El combustible que mueve la mayor parte de la carga terrestre del país está en una situación incluso más severa: el diésel alcanzó un récord de 5.40 dólares por galón, y se proyecta que se mantenga apenas por debajo de los 5 dólares hasta diciembre. Dado que casi todo lo que se vende en los estantes de las tiendas llega por camión, ese costo se traslada de forma directa a los precios de los alimentos y otros productos básicos que las familias ya encuentran difíciles de costear.
Sin alivio a la vista, según el propio Departamento de Energía
El pronóstico oficial no ofrece mucho consuelo: el Departamento de Energía de Estados Unidos espera que la gasolina promedie 4 dólares por galón durante todo este trimestre, antes de moderarse levemente a 3.72 dólares en los últimos tres meses del año, un nivel que de todas formas seguiría muy por encima de lo habitual para esa época. Tom Kloza, analista jefe de petróleo en Gulf Oil, fue más allá en declaraciones a Yahoo Finance: anticipó que los precios en el surtidor podrían ubicarse entre 3.60 y 3.90 dólares por galón hacia las elecciones legislativas de noviembre, lo que representaría el nivel más alto registrado jamás para esa fecha específica del calendario electoral.
La causa de fondo, la misma que venimos documentando
La razón detrás de estos precios elevados no es un misterio: la continua volatilidad en el Estrecho de Ormuz, consecuencia directa de la guerra con Irán que hemos documentado extensamente esta semana, mantiene el petróleo crudo en un rango de 80 dólares por barril, muy por encima de los niveles que normalmente traerían alivio en el surtidor. Kloza explicó además que la gasolina en los mercados internacionales al contado se vende actualmente cerca de 130 dólares por barril equivalente, muy por encima del rango de 80-90 dólares que muestra el mercado de futuros, una brecha que refleja la escasez real de producto refinado disponible, no solo de crudo.
Por qué esto importa para la comunidad hispana en Estados Unidos: un agosto que cierra como el más caro de la historia en gasolina, sin ninguna señal de alivio proyectado antes de las elecciones de noviembre, confirma que la presión sobre el presupuesto de transporte de las familias hispanas continuará siendo severa durante los próximos meses. Es el mismo trasfondo económico que conecta directamente con el argumento que el propio Trump usó este domingo para justificar el acuerdo petrolero con Venezuela: la promesa de que ese suministro adicional eventualmente ayude a bajar estos precios, aunque, como ya documentamos en esta misma serie, los propios analistas advierten que ese alivio, si llega, tomará mucho más tiempo del que el discurso oficial sugiere.
