El gobierno de Delcy Rodríguez y un sector de la oposición comenzaron en el hotel Meliá Caracas la tercera ronda del diálogo impulsado por Estados Unidos, con varios días de reuniones y sin fecha de cierre definida.

Quiénes se sientan

Por el gobierno, la delegación la encabeza Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, a quien el Departamento del Tesoro sacó de la lista de sancionados horas antes del inicio. Por la oposición, Dinorah Figuera, en representación de la Asamblea Nacional electa en 2015, junto con los exdiputados Marco Aurelio Quiñones, Ramón López, Jorge Millán, Juan Miguel Matheus y Sergio Vergara.

Ni María Corina Machado ni Edmundo González Urrutia participan.

Qué se discute

La agenda incluye el calendario electoral, la participación de las fuerzas políticas y la renovación del Tribunal Supremo de Justicia. Las rondas anteriores, en agosto y septiembre, lograron un acuerdo para cooperar en la recuperación del oro venezolano retenido en el Banco de Inglaterra, la excarcelación de algunos presos políticos y el desbloqueo de portales de noticias censurados durante años. Cientos de detenidos por motivos políticos siguen presos.

La oposición quiere una fecha fija para elecciones presidenciales. No la hay. En septiembre, ante la ONU, Delcy Rodríguez dijo que habrá elecciones, pero no dijo cuándo.

El respaldo de Washington

El secretario de Estado, Marco Rubio, dijo que Figuera cuenta con “apoyo total” de Washington y describió el proceso como “la mejor oportunidad que Venezuela ha tenido en casi una generación”, con el objetivo de una democracia duradera y no solo de unas elecciones. Aseguró que el respaldo viene de “los más altos niveles” del gobierno de Trump.

La silla vacía

Machado, premio Nobel de la Paz, sigue en el exilio en Panamá y denuncia que el gobierno interino bloquea su regreso. Su partido exige una convocatoria electoral anticipada y que se levante de inmediato la inhabilitación que le impidió ser candidata en 2024. Esa inhabilitación es la misma que la exmagistrada Bárbara César Siero dice haber firmado bajo coacción, después de que la DGCIM detuviera a sus hermanos y a su cuñada.

El diálogo avanza, pero con una paradoja difícil de esquivar: la principal figura de la oposición venezolana, la que ganó el Nobel por su lucha democrática, no está en la mesa donde se negocia la democracia. Mientras no haya fecha electoral y Machado no pueda volver, cada ronda será juzgada por lo que falta más que por lo que se acuerda.