Durante 25 años, Venezuela envió petróleo a Cuba en condiciones que ningún otro cliente tuvo. Ahora que los envíos se cortaron, economistas venezolanos intentan responder una pregunta que el chavismo nunca quiso hacer en voz alta: ¿cuánto debe Cuba?
Según expertos consultados por 14ymedio, al menos 20.000 millones de dólares. José Toro Hardy, economista y exdirectivo de PDVSA, eleva la cifra a unos 25.000 millones. “Es difícil estimar la cifra porque todo estaba cargado de secretismo”, advirtió.
Cómo funcionaba el convenio
El Convenio Integral de Cooperación lo firmaron Hugo Chávez y Fidel Castro en el año 2000. Daba a Cuba un plazo de 15 años para pagar, financiaba entre 5% y 25% de cada factura y cobraba un interés preferencial de apenas 2%. A cambio, Cuba enviaría médicos, personal de salud y asistencia técnica.
Los volúmenes fueron enormes. Empezó con 53.000 barriles diarios y llegó a picos de 157.000. Entre 2005 y 2012 el promedio rondó los 105.000 barriles por día, según el Miranda Center for Democracy, que estima el valor total del crudo enviado en 44.500 millones de dólares. Después vino el declive: 55.000 barriles diarios en 2017, 32.000 en 2024 y unos 30.000 en 2025.
Para dimensionarlo: Cuba consume alrededor de 110.000 barriles diarios. Durante años, Venezuela le cubrió buena parte de esa necesidad. Según el economista petrolero Rafael Quiroz Serrano, mucho de ese crudo además fue revendido por Cuba en los mercados internacionales.
“Nunca pagaron nada”
El problema contable es que PDVSA nunca pudo valorar los servicios que Cuba ofrecía como pago. “Para los efectos de técnica contable fue imposible para PDVSA”, explicó Quiroz.
Toro Hardy es más directo: “Nunca pagaron nada”. Para él, el programa fue “absolutamente político”, diseñado para subsidiar a Cuba a cualquier costo. Y duda de que La Habana vaya a pagar ahora.
El fin del subsidio
Los envíos se detuvieron el 31 de enero de este año, después de que Trump firmara una orden que impone aranceles a los países que suministren petróleo a Cuba. La deuda, en cambio, sigue ahí, sin cifra oficial.
Mientras miles de venezolanos hacían colas por gasolina en su propio país, el petróleo de Venezuela sostenía a otro gobierno. Esa factura, que nadie publicó, es parte de la herencia que hoy pesa sobre la reconstrucción de la industria petrolera venezolana.
