El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, ofrece hoy a las 2:00 p.m., hora del Este, una conferencia de prensa para detallar lo que ha calificado como “la mayor ofensiva financiera jamás desplegada contra un adversario” en la historia. “Al amanecer comienza un Día D económico”, escribió Bessent en un mensaje publicado el domingo por la noche, adelantando que Washington acudirá a todos sus aliados con un mensaje directo: “o están con nosotros o están contra nosotros” —en lo que describió como “el mayor aislamiento económico coordinado de la historia del mundo”.
Lo que se sabe hasta ahora sobre el paquete de sanciones
Ni Trump ni Bessent han especificado públicamente, antes de la conferencia de hoy, qué medidas concretas se anunciarán ni qué países serán objeto directo de ellas, aunque las advertencias reiteradas de la administración han puesto el foco de inmediato sobre China, el principal comprador del petróleo iraní. Según Bessent, el objetivo es “cortar cada salvavidas económico que sostiene al régimen tiránico, hasta que Teherán quede completamente solo”. El propio funcionario advirtió que cualquier país que continúe comprando o transportando petróleo iraní, facilitando flujos financieros a través de casas de cambio o zonas de libre comercio, o manteniendo registros de buques vinculados a Irán, se convertirá en un “paria mundial”.
La respuesta de Teherán: amenaza con cerrar todo el Golfo Pérsico
El secretario del Consejo de Seguridad Nacional de Irán, Mohsen Rezaee, respondió que no se exportará “ni una sola gota de petróleo” —ni a través del Estrecho de Ormuz ni en ningún otro punto del Golfo Pérsico— si continúa lo que calificó como la “guerra económica” contra su país, calificando además cualquier apoyo de otras naciones a estas nuevas medidas estadounidenses como un “acto de guerra”. La moneda iraní tocó un mínimo histórico este lunes, tras conocerse la amenaza de nuevas sanciones, presionando todavía más a una economía ya golpeada por las restricciones previas y por el propio conflicto militar.
El impacto inmediato en los mercados de petróleo
Pese al endurecimiento retórico, los precios del petróleo cayeron este lunes por la mañana: el Brent, la referencia internacional, cotizaba cerca de 91.50 dólares, 2% por debajo del cierre del viernes, mientras que el West Texas Intermediate se ubicaba en torno a 86.20 dólares. Según datos de navegación citados por Axios, unos 40 petroleros cruzaron el canal sur del Estrecho de Ormuz la noche del viernes, transportando cerca de 16 millones de barriles —por encima del promedio de 15 a 20 buques de noches anteriores—, lo que sugiere que la caída de precios podría deberse tanto a toma de ganancias como a un repunte temporal del tránsito naviero antes del anuncio de hoy.
El costo que ya sienten las familias estadounidenses
Como documentamos ayer al reportar el margen de refinación del diésel en niveles históricos, esta guerra económica ya tiene un costo medible en el bolsillo de las familias estadounidenses: el precio de la gasolina se ubica hoy un dólar por galón más caro que en la misma época del año pasado, mientras las refinerías del país enfrentan lo que analistas han descrito como una “tormenta perfecta” de obstáculos derivados directamente del conflicto. Un funcionario de la Reserva Federal declaró incluso el domingo que la meta de inflación de 2% del banco central podría permanecer fuera de alcance mientras la guerra continúe.
Por qué esto importa para la comunidad hispana en Estados Unidos: la escalada que se anuncia hoy —descrita por el propio Bessent como sin precedentes en la historia— sugiere que la presión sobre los precios de la energía que las familias hispanas vienen absorbiendo durante meses no solo continuará, sino que podría intensificarse en las próximas semanas, dependiendo de cómo reaccione Irán y de si China decide o no plegarse a la presión estadounidense. Con la meta de inflación de la Fed ya condicionada, según sus propios funcionarios, al desenlace de este conflicto, el costo real de vida para millones de hogares hispanos sigue atado, de forma cada vez más directa, a decisiones que se toman a miles de kilómetros de distancia.
