Estados Unidos está atacando de forma directa las ventas de petróleo de Irán mediante un bloqueo que reduce drásticamente la cantidad de crudo iraní que llega a compradores internacionales, incluida China —el socio comercial más grande de Irán y el destino de la mayor parte de sus exportaciones tanto petroleras como no petroleras—, según reportó CNN en su cobertura en vivo del conflicto. El precio mundial del crudo subió más de 2% después de que el presidente Trump calificara esta nueva ofensiva como un “Día D económico” contra Teherán, asegurando que las fuerzas armadas iraníes han quedado gravemente debilitadas tras los últimos enfrentamientos, con la economía del país al borde del colapso.
El plazo de 60 días ya venció, sin acuerdo
Como documentamos esta semana, el plazo de 60 días fijado en el memorando de entendimiento que Washington y Teherán firmaron el 17 de junio para negociar el fin del conflicto venció sin que se alcanzara ningún acuerdo permanente. David Morrison, analista de Trade Nation, señaló que los datos de tráfico marítimo confirman que el tránsito comercial por el Estrecho de Ormuz sigue representando solo una fracción de los niveles previos a la guerra, evidencia de que Irán continúa restringiendo el paso por esa vía pese a los llamados internacionales a reabrirla.
China, la pieza clave que ha evitado un colapso mayor
Según la propia cobertura de CNN, Beijing ha contribuido a evitar que los precios del petróleo se disparen hasta los 150 dólares por barril reduciendo drásticamente sus importaciones de crudo iraní, más allá de lo que muchos analistas creían posible al inicio del conflicto. Ahora, con el bloqueo estadounidense apuntando directamente a esas ventas restantes hacia China, el margen de maniobra que le quedaba a Irán para sostener su economía a través del comercio petrolero se reduce todavía más.
De crisis de suministro a crisis de combustible
Lo que comenzó como una crisis de suministro de petróleo crudo, causada por el bloqueo del Estrecho de Ormuz, se ha transformado en una crisis de suministro de combustible refinado. Las refinerías del mundo enfrentan hoy una combinación perfecta de guerra y restricciones a la exportación que limita cuánto crudo pueden transformar en gasolina, combustible para aviones y diésel —el mismo fenómeno que documentamos hace unos días al cubrir el margen de refinación del diésel disparándose por primera vez en la historia por encima de los 100 dólares por barril. La Agencia Internacional de Energía advirtió recientemente que el mundo enfrenta un déficit de 1.8 millones de barriles diarios este trimestre, más del doble de lo proyectado apenas un mes atrás.
Por qué esto importa para la comunidad hispana en Estados Unidos: esta nueva fase de presión económica directa contra las exportaciones petroleras de Irán, en lugar de acercar una resolución del conflicto, parece profundizar la escasez de combustible a nivel global que ya se refleja en los precios de la gasolina y el diésel dentro de Estados Unidos. Para las familias hispanas que ya absorben esa presión en su presupuesto semanal, y que vieron esta misma semana cómo la construcción de vivienda se desplomaba 12.4% citando directamente estos costos de energía, la intensificación del bloqueo confirma que la guerra económica declarada por Trump probablemente traiga consigo, al menos en el corto plazo, más presión sobre los precios antes que alivio.
