El presidente Donald Trump anunció el viernes una exención temporal de 90 días a los aranceles sobre la importación de carne molida de res, permitiendo el ingreso de hasta 300,000 toneladas métricas de producto sin el arancel fuera de cuota. “Hoy, concluí un acuerdo para reducir sustancialmente el precio de la carne molida para las familias trabajadoras estadounidenses”, escribió Trump en Truth Social, asegurando que existe el compromiso de que esa carne importada se venda 25% por debajo de los precios actuales de mercado. El mandatario no precisó de qué países provendrá la carne ni quién se comprometió a esos precios específicos.

Un problema que se venía acumulando: el rodeo más pequeño en décadas

La medida responde a una situación estructural real del sector ganadero estadounidense. Según datos de la Reserva Federal de St. Louis (FRED), el precio promedio de la carne molida en Estados Unidos alcanzó los 6.89 dólares por libra en julio de 2026. El inventario de ganado del país se encuentra en mínimos de varias décadas, mientras que las importaciones de carne bovina ya representaban aproximadamente 17.34% del suministro total este año —el nivel más alto registrado hasta la fecha—. A esa escasez se suma una prohibición vigente sobre las importaciones de ganado mexicano, implementada por un brote de gusano barrenador que restringió todavía más la oferta disponible, según reportó Reuters.

El componente político: a semanas de las elecciones legislativas

Trump tomó esta decisión mientras enfrenta índices de aprobación bajos específicamente en el manejo de la economía y el costo de vida —las principales preocupaciones de los votantes de cara a las elecciones intermedias de noviembre, según reportó Forbes. La medida llega apenas días después de que documentáramos la propia caída en la aprobación general del presidente a mínimos históricos según la encuesta de Reuters/Ipsos. “Mientras trabajamos para reconstruir esta cabaña ganadera y ayudar a nuestros ganaderos, este acuerdo reducirá los precios para los estadounidenses y, al mismo tiempo, dará espacio para que nuestro Gran Rodeo Estadounidense de Carne vuelva a crecer”, añadió Trump en su publicación, en un intento por presentar la medida como beneficiosa tanto para consumidores como para productores nacionales.

Un cambio de tono en la política comercial ganadera

Este anuncio representa una continuidad, aunque con matices, de una política que la propia administración ya venía aplicando: Estados Unidos había cuadruplicado en octubre de 2025 la cuota de importación de carne vacuna argentina, y la amplió nuevamente en febrero de 2026 hasta 100,000 toneladas anuales, argumentando entonces “un desastre natural y una importante disrupción en el mercado nacional”. La nueva exención de 300,000 toneladas anunciada ahora es considerablemente más amplia que esos ajustes previos, y llega sin especificar países de origen, lo que generó expectativa inmediata entre productores de distintos mercados exportadores, incluida Argentina, donde el gobierno ya solicitaba precisiones sobre los términos exactos del acuerdo.

Por qué esto importa para la comunidad hispana en Estados Unidos: la carne molida es uno de los alimentos básicos más consumidos por las familias hispanas en el país, y su precio ha subido de forma sostenida en los últimos años como parte del mismo fenómeno de encarecimiento de alimentos que documentamos hace unas semanas, cuando reportamos que las familias estadounidenses están cambiando radicalmente sus hábitos de compra ante el mayor encarecimiento de alimentos en 50 años. Si esta exención arancelaria efectivamente logra bajar el precio en el mostrador, como promete Trump, sería un alivio directo y tangible para el presupuesto semanal de millones de hogares hispanos; pero la falta de detalles concretos sobre su implementación —qué países participan, cómo se garantizará ese 25% de descuento— deja abierta la pregunta de si el beneficio prometido llegará realmente al consumidor final antes de que termine la ventana de 90 días.