El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, estrenó este miércoles “Criterio Compartido”, un nuevo programa radial por Radio Rebelde, presentado como un espacio quincenal para “dialogar sobre la realidad” del país, según reportó EFE. El espacio fue conducido por la periodista Bárbara Betancourt e incorporó llamadas y opiniones de oyentes.

El detalle que resume toda la ironía del lanzamiento

Martha Batista, una habanera de 58 años, contó que no pudo escuchar el estreno del programa por una razón muy simple: no tenía electricidad. “Yo no tenía corriente, no escuché nada”, relató, y agregó una reflexión que va directo al corazón de la crisis que hemos documentado extensamente en esta serie: si la isla “se pasa más tiempo sin corriente que con corriente, no se puede escuchar nada; ni saber si va a hablar o no” el mandatario.

Es el mismo problema estructural que documentamos hace apenas dos días, con el octavo apagón nacional total de Cuba en lo que va de 2026: un gobierno que anuncia un espacio de “diálogo directo” con la población, en un país donde buena parte de esa misma población no tiene garantizado el servicio eléctrico necesario para participar de ese diálogo.

Lo que Díaz-Canel defendió en el programa

Durante la emisión, el mandatario abordó las 176 reformas económicas que impulsa el gobierno, y afirmó que el objetivo es lograr que el país pueda producir más y que la población pueda “vivir mejor”, pese a lo que describió como un escenario adverso. Defendió específicamente la coexistencia entre el mercado y la planificación estatal, con una frase que buscaba despejar cualquier lectura de apertura hacia el capitalismo: “el mercado es una herramienta y no un amo como es el capitalismo”.

La respuesta directa a Trump

El programa sirvió también como plataforma para que Díaz-Canel respondiera a las declaraciones que documentamos ayer, cuando Trump, desde la Asamblea General de la ONU, calificó a Cuba de “Estado fallido” y afirmó que la libertad “pronto llegará a la isla”. Díaz-Canel calificó esas palabras como “arrogantes” e “injerencistas”. Vale la pena un dato adicional: el propio Trump mencionó que es Marco Rubio quien está a cargo de las negociaciones de Washington con La Habana, la misma figura que hemos documentado repetidamente esta semana en el contexto de Venezuela.

La reacción escéptica de la población

Pese al despliegue mediático, muchos cubanos apenas se enteraron del programa, o directamente lo caracterizaron como “más de lo mismo” y “sin soluciones”, según recogió el mismo reporte de EFE. Un análisis de Periódico Cubano fue más allá, describiendo la iniciativa como “otro intento de propagandismo del régimen”, que repite una fórmula ya utilizada anteriormente con el espacio digital “Desde la Presidencia”, en el que el oficialismo ha optado en el pasado por presentar las protestas populares como acciones dirigidas y financiadas desde el extranjero.

El mismo argumento de siempre sobre la causa de la crisis

Como es costumbre, Díaz-Canel volvió a atribuir la “situación difícil” que atraviesa Cuba al bloqueo impuesto por Washington, calificando de “criminal” las sanciones contra navieras y países que comercializan combustible con la isla. Es el mismo argumento que documentamos hace unos días, cuando Cuba denunció pérdidas de 8,100 millones de dólares atribuidas al embargo, aunque en esa misma cobertura señalamos que una investigación periodística encontró que varios embarques de crudo venezolano destinados a Cuba nunca llegaron a sus puertos, complicando la narrativa de responsabilidad exclusivamente externa.

Lo que queda pendiente

Una habitante de La Habana lo resumió con una frase que vale la pena cerrar tal cual: pide que el gobierno “dé soluciones”, e insiste en que el país “no está para resistir, ni para aguantar”, tras años de crisis económica y energética que han dejado a los cubanos con apagones diarios de más de 20 horas, una paralización casi total del transporte público, y una escasez cada vez más marcada de alimentos y medicamentos. Con la próxima emisión programada en dos semanas, seguiremos de cerca si “Criterio Compartido” logra algo más que repetir el mismo diagnóstico oficial.